Redacción. Solo el 23 % de las compañías que operan en EMEA ha obtenido de la inteligencia artificial (IA) un valor superior al coste invertido en estos proyectos. Así se desprende del informe The State of Enterprise AI 2026: The New Rules of Scale, elaborado por Cloudera con la participación de 1.500 responsables TI, con el objetivo de analizar cómo gestionan las empresas el coste, el control y la flexibilidad que requiere escalar la IA.
Según el documento, a medida que las organizaciones pasan de la fase de experimentación a la inclusión de la IA en el conjunto del negocio, lograr la escalabilidad se convierte en una preocupación crítica.
Gobernanza y cumplimiento normativo ante la escalabilidad de la IA
En un contexto en que las compañías impulsan grandes inversiones para implantar la IA en su operativa, el 75 % de los líderes TI de la región señala que la gobernanza y el cumplimiento normativo son el principal freno para escalar estas soluciones. Además, el 49 % reconoce que los costes asociados a estas cuestiones han crecido más rápido de lo previsto.
A nivel global, el 49 % de las organizaciones afirma que reforzaría la gobernanza desde el inicio si pudiera volver a empezar los proyectos, y el 45 % mejoraría su infraestructura de datos antes de acometerlos.
La necesidad de reforzar el control, unida a la creciente preocupación por la soberanía y al endurecimiento de la regulación en las distintas regiones, influye en las decisiones sobre la ubicación de las cargas de trabajo, según el 82 % de los responsables TI de EMEA. En consecuencia, el 47 % ha trasladado cargas de trabajo a un entorno privado, a una plataforma on-premise o a otra nube. Este movimiento ha obligado a rediseñar las aplicaciones en el 58 % de los casos y ha llevado a cancelar o pausar uno de cada cuatro despliegues de IA.
Cargas de trabajo, costes de almacenamiento y arquitectura híbrida
A ello se suma que el 43 % de las organizaciones de la región ha visto aumentar sus costes de almacenamiento por encima de lo esperado. Este incremento, junto con el elevado consumo de tokens, ha llevado al 85 % a restringir o rediseñar determinados casos de uso.
Ante este escenario, Cloudera plantea la arquitectura híbrida como la más adecuada para una gestión gobernada de los datos, estén en nubes públicas, infraestructuras privadas o entornos on-premise. De este modo, las empresas pueden llevar la IA a los datos y no al contrario, sin reconstruir las aplicaciones desde cero.
"La escalabilidad está suponiendo una nueva realidad para la IA empresarial: lo que funciona hoy puede no tener sentido económico u operativo mañana", afirma Brian Martin, CTO de Applied AI en Cloudera.
"Los costes se modifican, los modelos evolucionan y las regulaciones cambian. Y el lugar adecuado para ejecutar una carga de trabajo cambia con ello. Los responsables necesitan una estrategia de IA diseñada para esa realidad sin renunciar al control sobre sus datos y sus costes", concluye.