En 2010, el PIB europeo apenas crecerá, un 0,2%, según el informe presentado esta semana por Rafael Doménech y Miguel Jiménez, economista jefe para España y Europa, y economista jefe de Europa del Servicio de Estudios de BBVA, respectivamente.
El PIB de la eurozona volvió a la senda del crecimiento en el tercer trimestre del año, con un avance del 0,4%, principalmente gracias a las exportaciones y a los efectos de los estímulos fiscales. Sin embargo, el Servicio de Estudios de BBVA cree que la recuperación va a ser lenta e incluso la economía europea registrará tasas negativas a principios de 2010, cuando los estímulos fiscales dejen de surtir efecto. La previsión de crecimiento del PIB de la eurozona del Servicio de Estudios de BBVA para 2010 es de 0,2%.
Planes de estímulo
Para el economista jefe de España y Europa del Servicio de Estudios de BBVA “los planes de estímulo fiscal puestos en marcha en 2009 han sido menores que en Estados Unidos o China, pero han sido importantes, han contado con una implementación relativamente coordinada en el tiempo –aunque no en su magnitud o diseño- y han cumplido con el objetivo de evitar una caída rápida en depresión”.
Rafael Doménech destacó que “de todas las medidas tomadas, son las ayudas al sector del automóvil y al mantenimiento del empleo las que han tenido un efecto mayor”.
Recuperación lenta
El informe Europa Watch indica que el crecimiento en Alemania se verá limitado por su dependencia de las exportaciones y la debilidad de la demanda interna.
En Francia, el pulso de la demanda interna es algo superior, mientras que Reino Unido se ve lastrado por una necesidad de desapalancamiento por parte de las familias y el consumo se mantendrá débil en este país.
En España, la economía continuará sufriendo algunos ajustes, especialmente en el sector de la construcción, y un descenso del consumo privado debido al proceso de desapalancamiento, al elevado nivel de desempleo y al aumento de impuestos.
Ajustes en el sector financiero europeo
Para el Servicio de Estudios de BBVA, el proceso de reestructuración del sistema bancario apenas ha empezado en la zona euro.
El saneamiento del sistema financiero europeo está siendo lento y las entidades financieras están más apalancadas que en Estados Unidos, donde los bancos se han recapitalizado en buena parte, mejorando sus ratios de apalancamiento.
Asimismo, el crédito a las familias y empresas en Europa se ha estancado y existe el riesgo de que esta situación perdure a medio plazo si la reestructuración de algunas instituciones no se lleva a cabo.