Santiago Campuzano, director de Citrix Iberia

Redacción. La transformación digital está de moda. Todo el mundo habla de ella y todas las organizaciones parecen estar inmersas en procesos de este tipo.

El escenario recuerda a cuando el cloud computing hizo su aparición hace unos años, estuvo en boca de todos y se acabó normalizando y dejando de ser noticia.

Ahora, las informaciones sobre transformación digital son continuas; el bombardeo es incesante. Sin embargo, cualquier mejora tecnológica, por pequeña o insignificante que sea, parece caber en este concepto transformador.

RRHHpress.com ha tenido la oportunidad de conversar con Santiago Campuzano, director de Citrix Iberia, filial de la multinacional tecnológica especializada en espacios de trabajo digitales, para abordar la transformación digital desde el punto de vista de una compañía experta en este ámbito con el objetivo de que nos aclare algunas dudas.

Campuzano lleva más de ocho años al frente de Citrix Iberia con un enfoque especial en estrategia, gestión de ventas, RRHH, alianzas y planificación, y con la misión de liderar la transformación digital del espacio de trabajo.

¿Qué es transformación digital? ¿Cuándo se puede considerar que una empresa se ha transformado digitalmente o está en proceso?

Lo primero que habría que considerar es que más que una transformación es una evolución. No es un proceso con un principio y un fin determinados; mejor dicho, realmente tiene un inicio asociado a un propósito.

Para la consecución de este propósito es necesario gestionar varios elementos, como son la tecnología, los procesos y las personas; pero, sobre todo, sin un cambio cultural no tiene sentido este fenómeno de transformación.

Aunque hay muchas formas de definir y abordar la transformación, a mí, personalmente, me gusta una aproximación de la misma totalmente orientada al cliente. El fin último de la transformación digital es ofrecer a los clientes experiencias únicas, ya sean en su proceso de compra, en el disfrute del producto o del servicio o, incluso, en variables emocionales.

La realidad es que este proceso es un viaje sin retorno. En el entorno competitivo en el que estamos, la transformación pasará a ser una evolución permanente, y, como decía Darwin, no sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente, sobrevive el que mejor se adapta. La transformación digital es un proceso de adaptación.

¿Cuáles son las principales barreras a la transformación digital?

Creo que hay dos barreras clave. Por un lado, un entorno multigeneracional que complica los cambios, tanto en los procesos como en los nuevos usos tecnológicos. Por otro, el cambio cultural genera barreras que, en ocasiones, son insalvables. Como dice Peter Drucker, “cada mañana la cultura se desayuna la estrategia”. Imagínelo en un proceso como del que estamos hablando.

¿En qué nivel de transformación digital se encuentran las empresas españolas en comparación con las empresas del resto del mundo?

El fenómeno de la transformación digital es uno de los más globales, desde el punto de vista económico. La aparición de elementos disruptores, las nuevas reglas del juego que requieren la implementación del modelo de omnicanalidad, la tendencia hacia el smartworking y una nueva definición del entorno laboral provocan que el cambio sea global y que nuestras empresas inicien este proceso inmediatamente.

Pequeños cambios suponen grandes niveles de eficiencia. Por ejemplo, en el sector de restauración, la posibilidad de tomar las comandas desde elementos digitales mejora la atención al cliente, agiliza el proceso en las cocinas, reduce el tiempo perdido para los pedidos, disminuye el número de comandas erróneas. Es un ejemplo sencillo pero muy práctico que demuestra que todas las empresas tienen al alcance de la mano la transformación.

Por áreas empresariales, ¿cuáles son las principales impulsoras de la transformación digital: tecnología, dirección general, finanzas…?

Obviamente, el primer punto es el negocio y el proceso comercial; inmediatamente después, los entornos productivos, en los que mejoras ofrecen ventajas competitivas.

Como señalé anteriormente, pequeños cambios aportan impactos diferenciales. La adopción tecnológica en países como Estados Unidos está por delante de la nuestra, pero, dentro de las empresas tradicionales, la velocidad de cambio de la cultura y los procesos no siempre es la misma.

El expiloto de automovilismo, Mario Andretti, decía que “si tienes todo bajo control, es que no vas lo suficientemente deprisa”. El gran reto, independientemente del área, es la velocidad del cambio y el cambio cultural, con lo que ello conlleva para el liderazgo.

¿Cuál es el papel que juega RRHH en la transformación digital de la empresa, es un mero espectador que asume lo que decidan otros departamentos, es un actor proactivo?

El papel de RRHH es clave en la transformación digital de la empresa. Hablamos de las personas y de la cultura. En los últimos cinco años ha cambiado mucho. Además, el entorno multigeneracional implica un doble reto humanístico y tecnológico.

Por un lado, independientemente de la experiencia profesional y de la edad, hay que ser capaces de dar soluciones, gracias a los procesos y la tecnología, que todos puedan utilizar. Por otro lado, entender cómo hay que liderar el cambio cultural. En este aspecto, sí que hay una gran diferencia considerando las implicaciones de países como Estados Unidos y España. Su capacidad de adaptación es mayor.

¿Cuáles son las tecnologías que hay que adoptar para estar a la última, tanto a nivel global como en el área de RRHH?

Es una cuestión conceptual. Evidentemente hay aplicaciones SaaS en todos los ámbitos más modernas y fáciles de usar. Las infraestructuras se ofrecen en la nube, lo que simplifica la gestión de despliegues y desbordamientos. En definitiva, más rápida, ágil y flexible.

Lo importante no es pensar en qué aplicaciones, sino la forma adecuada de implementar los modelos de smartworking y de ayudar a liderar el cambio cultural.

La mejor forma de transformar la empresa es dejar de pensar en transformar la empresa, simplemente vivir en la evolución permanente.

En el área del Capital Humano ya no valen los proyectos con principio y fin; en ese aspecto, tecnologías que faciliten un entorno de trabajo flexible y adaptable son las únicas que tienen sentido en lo que podríamos llamar las “organizaciones 2020”.

¿Qué papel juega Citrix en la transformación digital de las empresas, tanto para pequeñas empresas como para medianas y grandes?

Somos líderes en la transformación del workspace, lo que nos ayuda a definir a muchas empresas un espacio de trabajo estándar que no depende de ningún dispositivo y que permite acceder a datos, aplicaciones y escritorios allá donde estemos.

Además, disponemos de tecnologías específicas para la optimización de procesos a través de lo que denominamos los Workspace Intelligence. Es una tecnología totalmente diferencial que simplifica también la adopción de nuevas aplicaciones y formas de trabajar. En definitiva, una aportación más al cambio cultural a través del hábito.

¿Qué tecnologías podemos esperar a medio/largo plazo?

En la parte del puesto, como he apuntado, el Workspace Intelligence nos va a ayudar al cambio en la forma de trabajar. Del resto, no pensemos tanto en las tecnologías; por primera vez el usuario va por delante de las empresas en el uso tecnológico, por lo que el reto real es facilitar que las empresas ofrezcan estas tecnologías de forma general a todos los usuarios.

Los trabajadores, sobre todo los de las generaciones posteriores a los millennials, tienen una serie de prioridades a la hora de decidir dónde y cómo trabajar, relacionadas con la flexibilidad laboral, movilidad o trabajo por objetivos, que las compañías van a tener que estar preparadas a responder o, mejor dicho, satisfacer.

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.