Imagen de la sede de Workday

La inteligencia artificial se ha consolidado como un elemento cotidiano en el entorno laboral español. No obstante, su integración plantea desafíos que van más allá de la mera implementación técnica.

Según el reciente informe global de Workday, 'Más allá de la productividad: medir el valor real de la IA', el éxito de esta tecnología no reside solo en el ahorro de tiempo, sino en cómo los departamentos de Recursos Humanos gestionan ese "dividendo" de productividad para generar un impacto sostenible en el talento.

La paradoja de la productividad y el 'AI Tax'

El estudio revela que el 74 % de los profesionales españoles afirma ser más productivo gracias a la IA, ahorrando mayoritariamente entre una y tres horas semanales. Sin embargo, surge un obstáculo crítico: el llamado 'impuesto oculto de la IA' ('AI Tax'). Este concepto describe el tiempo que los empleados deben dedicar a corregir o supervisar resultados de baja calidad generados por herramientas genéricas.

En España, esta fricción es especialmente relevante, ya que el 42 % de los empleados invierte hasta una hora semanal en revisar contenidos de la IA, una cifra que supera la media global del 37 %.

Para los responsables de RRHH, esto supone que casi el 40 % del tiempo se pierde en el "retrabajo", lo que obliga a replantear si los roles y procesos actuales están realmente preparados para esta tecnología.

Formación: la clave para cerrar la brecha

Uno de los puntos donde España destaca positivamente es en la alineación entre la estrategia de dirección y la percepción de la plantilla. Mientras que en otros mercados existe una brecha profunda, el 68 % de los líderes españoles afirma haber priorizado la formación como destino de los ahorros de tiempo conseguidos por la IA. Este esfuerzo es percibido por el 53 % de los empleados, un dato superior a la media de otros países, aunque el informe subraya que todavía queda camino por recorrer para que la formación llegue a todos los niveles de la organización.

El objetivo para Recursos Humanos es claro: elevar las competencias en áreas que requieren juicio humano, creatividad y pensamiento estratégico para reducir la necesidad de supervisión constante de la máquina.

Iberostar: un modelo de transformación "humanamente sostenible"

Empresas como Iberostar Group, cliente de Workday, ejemplifican cómo integrar la IA con una visión centrada en las personas dentro de un sector tan complejo como el turístico.

Imagen de Adolfo Pellicer, country manager de Workday IberiaAdolfo Pellicer, country manager de Workday Iberia

"El verdadero diferencial de la IA no está en la eficiencia que aporta, sino en cómo las empresas gestionan su impacto en las personas. Cuando la tecnología se combina con una estrategia clara de talento, la productividad deja de ser un fin y se convierte en un motor de crecimiento sostenible", explica Adolfo Pellicer, country manager de Workday Iberia.

Por su parte, Luis Zamora, chief human resources officer (CHRO) de Iberostar Group, añade que, en su organización, la IA no busca sustituir el criterio humano, sino potenciarlo. "Apostamos por una transformación laboral en la que la tecnología sea una aliada tanto de la experiencia del empleado como la de nuestros clientes".

Iberostar utiliza la IA como un facilitador en procesos clave de RRHH, como la selección, la formación y el análisis de datos, aportando valor en términos de eficiencia y personalización.

Además, la compañía hotelera aplica esta tecnología en su operativa diaria, lo que permite mejorar la experiencia laboral de sus equipos a la vez que avanza en sus objetivos en materia de sostenibilidad.

Entre otras soluciones, destaca BRAIAN, un sistema inteligente que utiliza la IA para gestionar las necesidades térmicas en los hoteles y así seguir mejorando su eficiencia energética, así como una herramienta tecnológica, basada también en IA, para la reducción de desperdicios alimentarios en las cocinas.

Imagen de la sede de Iberostar

El futuro: gobernar el dividendo de la IA

Tras una década de presencia en España, Workday subraya que la productividad por sí sola no garantiza la prosperidad empresarial. Para que la IA cumpla su promesa, los beneficios obtenidos deben canalizarse hacia la empleabilidad y el bienestar del talento.

Las organizaciones que están obteniendo resultados reales no están utilizando la IA para aumentar simplemente la carga de trabajo, sino para liberar a los profesionales de tareas rutinarias, permitiéndoles dedicar más tiempo a funciones de alto valor, como la toma de decisiones estratégicas y el cuidado de las relaciones interpersonales.

El reto final para RRHH es, por tanto, asegurar que la tecnología sea un medio para alcanzar un fin: una cultura de equidad, propósito y crecimiento humano.

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