Cuatro de cada cinco empleados quieren usar la inteligencia artificial más de lo que su puesto les permite

Redacción. Un estudio de Cognizant realizado con trabajadores de España y otros 23 países concluye que el 80 % de los empleados desea utilizar la inteligencia artificial más de lo que su puesto actual le permite.

El informe, titulado "New Frontiers, New Frictions: Mapping the DNA of AI Adoption", denomina este desajuste "brecha de activación" ("Activation Gap"): la distancia entre el potencial que los trabajadores atribuyen a la IA en su trabajo y el grado en que sus puestos les permiten usarla.

Según el estudio, el principal obstáculo para aprovechar el potencial económico de la IA consiste en convertir la disposición de los empleados en una adopción efectiva. Los investigadores señalan que la personalización, la integración y la ingeniería de contexto pueden contribuir a cerrar esa brecha.

Cognizant calcula que un aumento uniforme del 5 % en la productividad laboral mundial podría añadir unos 6 billones de dólares al PIB global, una cifra cercana a la de la economía de Japón. Reducir la brecha sería una vía para captar parte de ese valor y del crecimiento salarial que suele acompañar a los avances del PIB. Además, que los trabajadores comprendan y confíen en la mejora de productividad que ofrece la IA es, según el informe, un indicador temprano de éxito.

Entre el 72 % y el 82 % de los empleados, según el perfil, afirma que las herramientas de IA de las que dispone no se ajustan a sus necesidades. Entre los Accelerators, usuarios avanzados con uso intensivo de la IA, y los Architects, empleados que adoptan la tecnología con mayor rapidez, el 33 % señala la falta de contexto y de personalización como el principal factor que limita su uso. Incluso los Precisionists, usuarios muy activos y el grupo más satisfecho, solo alcanzan un 28 % de satisfacción: aproximadamente tres empleados insatisfechos por cada uno satisfecho.

El informe también apunta que la predisposición individual, es decir, la relación de cada persona con la tecnología, el riesgo y el trabajo, es unas seis veces más determinante para predecir el comportamiento ante la IA que la posición en la jerarquía de la organización. El 72 % de los trabajadores se agrupa en dos perfiles: los Navigators, dispuestos a usar la IA pero frenados por barreras organizativas, y los Stalwarts, que necesitan una razón clara y un caso de negocio convincente. Una intervención dirigida solo a estos dos grupos podría alcanzar a la mayoría de la plantilla.

En cuanto a la formación, el 81 % de los Architects la considera eficaz y el 83 % la completa. Entre los Holdouts, el grupo menos inclinado a utilizar la IA, las cifras bajan al 56 % y al 53 %, respectivamente. Sin embargo, el 87 % de los Architects afirma recurrir a herramientas no autorizadas cuando las aprobadas no responden a sus necesidades. El estudio interpreta que se trata de dos problemas distintos: la formación no llega a todos por igual y, aun siendo efectiva, no resuelve la insatisfacción con las herramientas.

"Nuestro estudio revela que los empleados van por delante de sus empresas", afirma Ravi Kumar S, CEO de Cognizant. "La predisposición es el aspecto más complejo de cualquier transformación tecnológica, y esa ya lo tenemos. Lo que queda por delante es el trabajo de contextualización: adaptar las herramientas a las normas, los flujos de trabajo y las dinámicas operativas mediante las cuales cada equipo realiza sus tareas. Las herramientas diseñadas para un contexto específico funcionan, mientras que las genéricas se estancan".

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