Andalucía formará a empleados de banca para detectar casos de soledad no deseada

Redacción. El Gobierno de Andalucía, a través de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, formará al personal de las entidades bancarias con presencia en esta comunidad autónoma para que colaboren en la detección de posibles casos de soledad no deseada entre personas mayores.

Esta iniciativa forma parte del Protocolo de Soledad No Deseada implantado por el Ejecutivo andaluz para frenar un problema de aislamiento que afecta al 47 % de la población andaluza mayor de 55 años, y se alinea con los criterios y valores de responsabilidad social corporativa de las entidades del sector bancario, según han destacado representantes de Banco de España en Sevilla, Caixabank, Banco Santander, Cajasur-Kutxbank, Ibercaja, Caja Rural del Sur, BBVA, Fundación Cajasol y Unicaja Banco durante un encuentro de trabajo en la Consejería celebrado esta semana.

Para Pedro Mancha, director general de Personas Mayores y Pensiones No Contributivas de la Consejería de Igualdad, "es una acción muy sencilla, que no requiere una carga especial de trabajo y que nos permite aprovechar la proximidad en el trato y cercanía de la plantilla de las entidades con estas personas más vulnerables".

Desde la Consejería de Igualdad ya se ha facilitado al sector bancario el mencionado protocolo, y se estudian las vías para facilitar formación a los empleados de las entidades para que puedan, de forma ágil, convertirse en agentes de detección de estos posibles casos de aislamiento de las personas mayores.

Una vez que se comunique un caso, el Protocolo de Soledad No deseada prevé la elaboración de un informe que confirme ese aislamiento y la activación de un Plan de Intervención Individualizado (PII) consensuado con la propia persona mayor.

Entre los recursos se que se pueden ofrecer para paliar la situación de soledad no deseada se incluye desde acompañamiento presencial o telefónico, programas de voluntariado, los centros de participación activa o programas de envejecimiento activo.

También se plantean otras medidas en función del grado de dependencia de la personas, como el servicio de ayuda a domicilio o teleasistencia, la posibilidad de sumarse a los programas de vivienda compartida que pueden ofrecer las administraciones o a programas de ocio y turismo.

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