RRHH Press. Alrededor de 15.000 trabajadores de la farmacéutica Roche, 900 de ellos de la filial española, han participado esta semana en la 8ª edición de la Marcha de Roche por los Niños, coincidiendo con el Día Internacional del Niño Africano.Desde su puesta en marcha en 2003, esta iniciativa solidaria ha permitido, gracias a la aportación de los empleados y de la propia empresa, que miles de niños tengan una oportunidad de futuro gracias a la recaudación en sus siete ediciones anteriores de cerca de 7 millones de francos suizos (5,8 millones de euros). Una cifra que ha servido para, entre otras cosas, llevar uniformes escolares y alimento a más de 13.000 niños huérfanos y para formar a más de 3.000 jóvenes en distintas habilidades comunitarias que les permitan ser autosuficientes y buscar su propio futuro.
Según Severin Schwan, CEO de Roche, “esta Marcha Solidaria representa una fecha clave para el calendario de la compañía. Une a todos nuestros empleados por una buena causa y nos recuerda que cada uno de nosotros podemos aportar algo, por pequeño que sea, para mejorar las vidas de otras personas”.
Con los años, la Marcha por los Niños se ha convertido en una cita fija e ineludible en las agendas de los empleados de la compañía. Desde su primera edición, unos 80.000 trabajadores de Roche de 100 centros de todo el mundo han querido colaborar en esta marcha. Además, cada año, algunos de los participantes viajan a Malawi para conocer sobre el terreno las actividades de los centros de día infantiles.
A menudo, los niños huérfanos de este país se ven excluidos de la educación y la formación profesional debido a su pobreza. Con esta iniciativa y en colaboración con la Coalición Europea de Personas Positivas (ECPP), Roche presta apoyo a centros de día de Malawi que atienden a más de 3.000 niños que han perdido a sus padres por culpa del Sida. Parte del dinero recaudado también va a parar a proyectos educativos creados por UNICEF Suiza en colaboración con UNICEF Malawi para promover la educación en este país africano en el que los niños huérfanos apenas llegan a acceder al entorno escolar o al aprendizaje de una profesión.