Plan de formación: por qué y cómo implantarlo

Equipo de redacción de INTERIM GROUP. Todo trabajador debería, y más en el contexto actual, actualizar permanentemente sus conocimientos para adaptarse a nuevas situaciones y a los requerimientos cambiantes del mercado.

Por ello, es necesario que la compañía posea un plan de formación empresarial que les permita mejorar y adquirir habilidades. El objetivo de implantar un plan de formación es detectar carencias o competencias potenciales de los trabajadores para, así, poder aumentar el rendimiento global de la plantilla.

Claves para la gestión de la formación en la empresa

A la hora de gestionar un plan de formación de empresa, suelen aparecer dudas sobre quién debe pagar la formación, si debe cursarse dentro del horario laboral o fuera de él, el lugar donde impartir los cursos…

  • ¿Quién se hace cargo de la formación? La empresa es quien asume los gastos de la formación, siempre y cuando sea la encargada de organizarla o proponerla a los empleados. Además, todas las empresas disponen de un crédito anual para invertir en la formación que consideren más útil y beneficiosa para sus empleados. Es decir, que aunque la empresa asuma el coste de la formación, esta puede optar por formación bonificada.
  • ¿Formación dentro o fuera del horario laboral? Según el artículo 23 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, la formación a cursar dentro del horario laboral será aquella relacionada con la necesidad de nuevos conocimientos, a consecuencia de adaptaciones tecnológicas o cambios organizativos y productivos.Si no fuera posible y se tuviera que desempeñar la formación fuera del horario laboral, la empresa tiene la obligación compensar al trabajador con horas extraordinarias o algún tipo de reducción jornada.
  • ¿Formación dentro o fuera de la empresa? En función de los recursos, posibilidades e instalaciones con los que cuente cada empresa, la formación se impartirá de manera presencial -dentro o fuera de la empresa- o a través de eLearning.Por otro lado, la modalidad y lugar de la formación también dependerá del acuerdo que se tenga con el proveedor de dichos servicios formativos

Cómo realizar un plan de formación en la empresa

Implantar un plan de formación a medida en la empresa, además de una prioridad, ha de ser un proceso cauteloso en el que se estudie y analice la situación y necesidades de la compañía. Para ello, debemos trazar un plan de acción siguiendo estos pasos:

  • Diagnóstico de la situación. Antes de empezar a diseñar un plan de formación es esencial detectar las competencias de los trabajadores de manera individual, para conocer las debilidades y carencias del equipo. Una buena idea es realizar un análisis DAFO con el que identificar las fortalezas y debilidades de cada profesional, así como las oportunidades que se puedan aprovechar
  • Definición de objetivos. Una vez conocidas las necesidades formativas de los trabajadores y de la empresa, o los puntos a mejorar, se podrán marcar los objetivos que queremos alcanzar. Es importante tener en cuenta el análisis de la realidad que hemos hecho previamente para establecer objetivos coherentes y alcanzables.
  • Elección de un proveedor de formación. La opción más recomendada es contar con proveedores de formación que cuenten con experiencia en la implantación de planes a medida. En Interim Group | Formación contamos con años de experiencia en formación para empresas. Nuestro objetivo es mejorar las capacidades de los equipos y apoyar su evolución y desarrollo, tanto a nivel profesional, como personal.
  • Diseño del plan e implantación de las acciones. En esta fase se definirán las acciones a incluir en el plan de formación, quiénes se van a beneficiar de las mismas, cuándo se van a impartir y la metodología elegida en cada caso. Es recomendable que exista un diálogo entre la empresa y el trabajador, ya que existen numerosas opciones y ejemplos de acciones formativas para empresas.
  • Evaluación de los resultados. La intención es que el plan de formación sea rentable y favorezca al crecimiento empresarial. Para evaluar si la formación está dando un retorno a la empresa, será necesario realizar un seguimiento. La consecución de objetivos cuantificables es lo que nos dirá si las acciones formativas han sido verdaderamente rentables. Por eso, es importante tener claros los criterios de rentabilidad que queremos establecer y qué es lo que queremos conseguir.

Conclusión

Toda empresa debería proporcionar a su plantilla formación que permita desarrollar y potenciar al máximo sus habilidades. De esta manera, el trabajador se sentirá satisfecho y valorado por la empresa en la que trabaja, la cual obtendrá un mayor grado de lealtad por parte de la plantilla, y una mejor imagen de marca.

En resumen, un plan de formación personalizado, adaptado a cada empresa, se traduce en un crecimiento notable en innovación, productividad y beneficios.

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