trabajadores seniorRecursos Humanos RRHH Press. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), denominado 'Perspectivas sociales y del empleo en el mundo - Tendencias 2015', ha advertido de que más de 212 millones de personas se encontrarán en 2019 en situación de desempleo en el mundo, frente a los 201 millones actuales.

Según ha informado la OIT, este desempleo está en parte relacionado con la ralentización de la oferta de mano de obra, que, a su vez, se ve afectada por el envejecimiento de la población mundial.

Ekkehard Ernst, economista principal de la OIT, ha explicado que “el número de personas mayores está aumentando en todo el mundo. La proporción de trabajadores de 55 años o más en la fuerza de trabajo mundial pasó del 10,5% en 1990 a un nivel sin precedentes del 14,3% en 2014”.

Ernst estima que para 2030 el número de trabajadores mayores en la fuerza laboral mundial debería aumentar en otros 270 millones, para llegar a casi 750 millones de trabajadores, lo que representará más del 18% de la fuerza de trabajo total.

Cuanto más envejece una fuerza de trabajo, mayor es la probabilidad de ralentizaciones del crecimiento económico. Sin embargo, según la OIT no es la edad de la fuerza de trabajo en sí el problema, sino que es el envejecimiento de la población activa lo que hace que una economía sea más vulnerable al debilitamiento en su crecimiento.

Trabajadores mayores, factor dinamizador

Ekkehard Ernst ha explicado la diferencia afirmando que “las economías que tienen una fuerza de trabajo en promedio más mayor tienen mayores probabilidades de experimentar una aceleración de su crecimiento. Los trabajadores de edad son considerados como un factor dinamizante de la economía debido a su mayor experiencia, la cual puede ayudarles a juzgar de manera más acertada si, por ejemplo, una tecnología beneficiará o no los procesos de trabajo”.

“Pero, cuando la fuerza laboral en sí envejece rápidamente, podría haber un desajuste de las competencias que es más difícil de resolver, ya que las empresas deberán adaptar el lugar de trabajo a las necesidades de los trabajadores mayores”, añade Ernst.

En general, los trabajadores de edad pueden estar propensos a adoptar nuevas tecnologías, dado que el progreso tecnológico con frecuencia les favorece, permitiéndoles sustituir los empleos que requieren esfuerzo físico por tareas cognitivas, a las cuales ellos pueden adaptarse mejor que los trabajadores más jóvenes.

Las mujeres, parte de la solución

¿Cómo compensarán los países una oferta de mano de obra que envejece? Ekkehard Ernst afirma que los trabajadores mayores deberían ser estimulados a conservar su empleo. Otra parte de la solución consiste en emplear a más mujeres.

Según Ernst, “las economías que tienen tasas de participación de las mujeres más altas experimentan menos recesiones económicas. Más mujeres trabajadoras no solo hacen las economías más resistentes a las crisis económicas, además una fuerza laboral más femenina es también un poderoso dispositivo contra la pobreza”.

Para las mujeres, las medidas de estímulo comprenden horarios flexibles, prestaciones de maternidad y subsidios familiares. Para los trabajadores de edad, se trata de medidas que reduzcan las penalizaciones fiscales para los jubilados.

RRHHpress.com

 

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