Chen Xu, embajador extraordinario y plenipotenciario y representante permanente de la República Popular China ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, y Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el acto de ratificación de los convenios sobre trabajo forzoso

Redacción. El Gobierno de China ha ratificado esta semana el convenio sobre trabajo forzoso, 1930 (núm. 29) y el convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105) , con lo que el número de convenios fundamentales de la OIT ratificados por China se eleva a siete, y el número total de convenios de la OIT ratificados por dicho país a 28.

Con estas ratificaciones, China fortalece, en calidad de Estado miembro fundador de la OIT, su compromiso de respetar, promover y aplicar los principios y derechos fundamentales de la OIT sobre el trabajo.

En el marco del Convenio núm. 29 se prohíbe el trabajo forzoso en todas sus formas y se pide a los Estados parte que tipifiquen como delito penal toda práctica de trabajo forzoso.

Este instrumento viene completado por el Convenio núm. 105, en virtud del cual se aboga por la abolición con carácter inmediato del trabajo obligatorio como medio de coerción o educación política o penalización por la manifestación de opiniones políticas, así como la movilización y utilización de fuerza de trabajo con fines de desarrollo económico, la implantación de medidas disciplinarias en el trabajo, la aplicación de sanciones por participar en huelgas, y la discriminación por motivos de raza, grupo social, nacionalidad o religión.

Según los datos a escala mundial más recientes, cerca de 25 millones de personas en todo el mundo se ven obligadas a trabajar bajo amenaza o coacción. Por otro lado, muchos trabajadores, en particular los afectados por las consecuencias económicas de la pandemia de covid-19, han pasado a encontrarse en una situación más vulnerable frente a la posibilidad de ser víctimas del trabajo forzoso.

Según apuntan desde la OIT, pese a no haber ratificado los convenios sobre el trabajo forzoso u obligatorio, China ha aplicado a lo largo de los últimos años diversas medidas al respecto, entre las que destaca la abolición de la reeducación a través del trabajo en 2013, la abolición del sistema de custodia y educación de trabajadores del sexo en 2019, la promulgación de la Legislación sobre Contratos de Trabajo en 2007, a fin de formalizar las relaciones de trabajo, con disposiciones específicas para prohibir el trabajo forzoso, el reconocimiento, en el marco de la Ley de Fomento del Empleo de 2007, del derecho de los trabajadores a la igualdad laboral y a escoger un trabajo por iniciativa propia, la tipificación del trabajo forzoso como delito en el Código Penal y, por último, la aplicación de un plan de acción a escala nacional para combatir la trata de personas, bajo supervisión del Ministerio de Seguridad Pública.

A nivel internacional, China ha respaldado el llamamiento a la acción para erradicar el trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de seres humanos, puesto en marcha por líderes mundiales en la Asamblea General de la ONU en 2017, incluido el compromiso de redoblar esfuerzos para ratificar los convenios, protocolos y marcos internacionales pertinentes y velar por su aplicación eficaz.

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