upwardsRRHHpress. La subida en tres décimas del IPC en el mes de octubre no debe hacer olvidar que España está enfrentando una verdadera deflación -ocho meses de valores negativos del IPC-, a la que se suma el descenso del 4% del PIB en el tercer trimestre. Cuando se cumplen doce trimestres de caídas consecutivas, la contracción de la demanda interna es uno de los factores que más negativamente inciden en las mismas.

La USO ha afirmado que ve con preocupación cómo desde el Gobierno no se establece un diagnóstico adecuado de la situación real: España está en deflación y en recesión. Ello está afectando de manera directa al empleo, cayendo éste más rápido que el PIB. Por cada 1% de decrecimiento del PIB, el ritmo de destrucción de empleo es de 1,5%.

Ante la perspectiva de continuar en deflación y en recesión, con el consiguiente riesgo para la producción y el mercado laboral –maltrecho ya-, la USO pide al Gobierno medidas que aumenten la confianza de los consumidores y mantengan su poder adquisitivo, para que, a través del aumento de la demanda, se reactive el PIB, que es imprescindible para generar empleo.

Esto sólo se logrará, entiende el sindicato, desde la inyección de liquidez a los hogares y Pymes, y no recortando salarios. Por ello, el sindicato espera que, a pesar de las tasas negativas del IPC encadenadas, éstas no repercutan en las revisiones salariales pendientes y para las del próximo año, y que el anuncio de un nuevo acuerdo para desbloquear la negociación colectiva no suponga un nuevo recorte a las ya maltrechas economías domésticas.

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.