Redacción. Casi nueve de cada diez personas mayores de 45 años que llevan más de un año en paro reconocen que esa situación ha dañado su autoestima: el 56,8 % afirma haberla perdido "completamente" y un 31,4 % asegura que le afecta "bastante".
Así se desprende del 18.º informe #TuEdadEsUnTesoro, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco con el apoyo de Acción Social de Caja Rural de Navarra, a partir de una encuesta a 936 profesionales sénior en búsqueda activa de empleo.
Los datos de paro de larga duración refuerzan el contexto. Mientras que el desempleo prolongado afecta al 35,1 % de la población desempleada en general, esa proporción sube al 45,2 % entre los mayores de 45 años y alcanza el 53 % entre los mayores de 55. En términos absolutos, más de medio millón de personas —515.500 demandantes de empleo— llevan más de un año buscando trabajo sin conseguirlo.
Invisibilidad social
La sensación de invisibilidad social es otra de las secuelas más documentadas. El 53,2 % de los encuestados se siente infravalorado o invisible debido a su situación laboral, y un 26,3 % experimenta esa sensación "a veces".
En conjunto, el 79,5 % ha percibido, con mayor o menor intensidad, una pérdida de visibilidad vinculada a su salida del mercado laboral. "Lo más duro no es solo no encontrar trabajo, sino sentir que ya no cuentan contigo. Pasas de tener responsabilidades y experiencia a sentir que nadie espera nada de ti", recoge el informe en voz de los propios encuestados.
Discriminación
El edadismo sigue operando como una barrera estructural. Tres de cada cuatro personas sénior —el 75 %— aseguran haber sufrido algún tipo de discriminación por edad en procesos de selección, ya sea de forma explícita (47,9 %) o indirecta (27,1 %).
Siete de cada diez sienten que su candidatura no supera el primer filtro, descartada incluso antes de llegar a la entrevista. Un 48,7 % afirma haber experimentado ese sesgo también durante la entrevista, y un 10,2 % lo detecta dentro de la propia empresa, en forma de menor acceso a proyectos o menor confianza en sus capacidades.
Sin embargo, frente al estereotipo de rigidez, el 55,7 % estaría dispuesto a formarse en un sector diferente al de su experiencia previa. Entre los atributos que los propios encuestados consideran su valor diferencial destacan la experiencia (64 %), la madurez (57 %), el pensamiento crítico (46 %), las habilidades sociales (39 %) y la capacidad para tomar decisiones (31 %).
La inteligencia artificial también empieza a ganar terreno en la búsqueda de empleo sénior. El 65 % ya la utiliza para redactar o mejorar el currículum, buscar ofertas o preparar entrevistas, aunque un 31,6 % reconoce que no la usa todavía y querría aprender.
Para Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, el fondo del problema es más amplio: "Persisten prejuicios, estereotipos y barreras que expulsan a miles de profesionales sénior del mercado laboral, lastrando la competitividad de nuestras empresas".
Con los mayores de 45 años representando ya el 42,1 % de la población activa en España, la integración del talento sénior se plantea como un factor determinante para la sostenibilidad económica y social del país en los próximos años.