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Redacción. Los trabajos ocupados tradicionalmente por mujeres son más propensos que el resto a verse significativamente afectados por la introducción de la automatización en el entorno laboral, según se destaca en el último Global Skills Index, elaborado por la consultora Hays.

A pesar de los avances en inclusión y diversidad, muchos puestos de trabajo siguen todavía segmentados por género. Instituciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Oxford Economics, especialista en predicción y análisis cuantitativo. indican que muchos profesionales técnicos y jefes son hombres, mientras que las mujeres suelen dominar aún en roles de apoyo.

“Un aspecto que no ha sido considerado en el debate sobre la brecha de género son las implicaciones de la tecnología en los empleos tradicionalmente de hombres frente a los de las mujeres. Esto está influyendo en los salarios y podría ser un factor importante en la brecha salarial”, advierte Alistair Cox, CEO de Hays.

Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) revela que la mujer tiende a trabajar en posiciones con una gran proporción de tareas rutinarias y menos acciones abstractas que los hombres. Esto incluye empleos como secretarías, contabilidad, asistencia de ventas en tienda y servicios de atención al cliente. Cox señala que “está bastante aceptado que la automatización y las tareas repetitivas son inevitables”.

Sesgo inconsciente en inteligencia artificial

Otro factor a tener en cuenta , según Hays, es el uso de la inteligencia artificial para la búsqueda de candidatos y la creación de una lista final para las entrevistas.

Los trabajos de diseño y programación de la inteligencia artificial están particularmente segregados, ya que las mujeres solo representan un 22 % de los empleados que se dedican a esta tecnología, de acuerdo a un estudio del World Economic Forum (WEF).

“La falta de diversidad en un trabajo que es fundamental para la creación de nuevas tecnologías potencialmente ubicuas es motivo de preocupación, porque el sesgo inconsciente de los programadores y el uso de datos que no son representativos de la población podrían exacerbar las desigualdades actuales”, destaca Cox.

Como ejemplo de ello, el CEO de Hays menciona un algoritmo que puede interpretar la falta de mujeres sénior en el mundo corporativo como un reflejo de niveles más bajos de habilidad y, por lo tanto, resultar que las mujeres no sean seleccionadas para la lista de candidatos para puestos de alto nivel.

Para Alistair Cox “es importante que arrojemos luz sobre temas como estos, para que podamos entenderlos mejor y abordarlos”.

“Las empresas tienen un papel que desempeñar, asegurándose de que están adoptando la diversidad en todas sus formas y que hay un equilibrio más justo entre roles e industrias, pero también ofreciendo apoyo a cualquier empleado cuyo rol esté en riesgo de automatización”, concluye.

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