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Redacción. Asepeyo, mutua colaboradora con la Seguridad Social, ha realizado un estudio en su Centro de Investigación e Innovación en San Cugat del Vallés (Barcelona) sobre mascarillas autofiltrantes y quirúrgicas utilizadas en ambientes hospitalarios.

El objetivo de esta investigación, realizada por la Dirección de Prevención y el Servicio de Prevención Propio de la mutua, era comprobar el ajuste y filtrado de las mascarillas, utilizando el equipo Portacount, que permite realizar pruebas de ajuste cuantitativas (fit test).

Entre las conclusiones del estudio, destaca que el uso de la mascarilla quirúrgica sobre una mascarilla autofiltrante aporta un plus de protección respiratoria determinante, por lo que será importante la calidad de las mismas.

Si son de elevada calidad, como es el caso de las utilizadas en el estudio, la combinación con una mascarilla autofiltrante de características similares a la FFP2 europea aporta un factor de protección de +200 -el factor de protección mínimo debe ser 100-.

Si las mascarillas autofiltrantes no disponen de válvula de exhalación, utilizar una mascarilla quirúrgica preserva la durabilidad de la mascarilla de debajo y mejora el ajuste, evitando así la entrada de contaminantes.

Para las mascarillas con válvula de exhalación, las razones de utilizar una mascarilla quirúrgica serían tres: para preservar la durabilidad de la mascarilla, para mejorar el ajuste y para evitar que quien la lleva pueda contaminar a su entorno.

Para un mejor ajuste de las mascarillas autofiltrantes/quirúrgicas, son preferibles las gomas que se pasan detrás de la cabeza que detrás de la oreja. Para las mascarillas que tienen gomas que se pasan detrás de la oreja, se recomienda colocarles un clip y pasarlas detrás de la cabeza. Además, las mascarillas con tiras para anudar se ajustan mejor a la fisonomía del trabajador.

El estudio también verifica que cuanto mayor es el tiempo que el trabajador lleva puesta la mascarilla autofiltrante, mejor es el ajuste. El posible sudor podría ejercer una labor de sellado entre la piel y la mascarilla.

Al evidenciarse con estos ensayos la importancia de un correcto ajuste, es imprescindible que cada trabajador dedique un tiempo a la colocación de la mascarilla: adaptación del clip metálico a la curva nasal, buena colocación de las gomas, buena colocación del contorno del filtro, etc.

Una vez colocada, se debe llevar a cabo una prueba realizando inspiraciones y comprobando que se hace el vacío. Cuando las mascarillas posean válvula de exhalación, para realizar la prueba se cubrirá con las dos manos.

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