La mejor inversión empresarial es siempre el cuidado del bienestar de los empleados

Mejor tecnología, instalaciones más modernas y mejor equipadas, programas de beneficios competitivos, modelos organizativos ágiles, sistemas de trabajo flexibles, plantillas más amplias, diversas y cohesionadas, planes de formación adecuados a las necesidades del mercado...

Invertir en cualquiera de estos elementos, o, mejor aún, en todos ellos simultáneamente, es una buena estrategia para mejorar la productividad de cualquier compañía.

Pero existe otra variable en la que las organizaciones no siempre reparan a la hora de destinar sus recursos y que, sin embargo, resulta vital para elevar el rendimiento del equipo. Me estoy refiriendo al bienestar de los trabajadores.

Cruciales para el bienestar de sus empleados

Las empresas juegan un papel crucial en el cuidado del bienestar de sus empleados. Por un lado, son un lugar en el que los profesionales pasan gran parte de su tiempo y donde realizan muchas de sus interacciones sociales.

Ese estrecho contacto brinda a las compañías una posición privilegiada para detectar cualquier situación que pueda estar afectando a la salud física, mental o emocional de sus empleados.

Una buena forma de aprovechar esa situación en beneficio del bienestar del trabajador y de la propia organización es diseñar mecanismos de escucha que ayuden a identificar y anticipar posibles problemas. Estos mecanismos pueden articularse a través de un feedback frecuente con mandos y pares.

También es importante ofrecer formación a los trabajadores para que aprendan a detectar síntomas preocupantes en sus compañeros o en ellos mismos, así como utilizar herramientas de medición del desempeño que activen la señal de alarma ante notables bajadas de rendimiento y otras anomalías.

Por otro lado, las compañías tienen la posibilidad y la obligación de favorecer el bienestar de sus trabajadores y de generar entornos laborales saludables.

Las posibilidades en este campo son inmensas: una cultura inclusiva que promueva el respeto y la diversidad, espacios de trabajo adecuados y adaptados a las necesidades de cada tipo de trabajo para evitar lesiones y otras enfermedades laborales, horarios flexibles que favorezcan la conciliación… Y también políticas de bienestar que incluyan programas de hábitos y alimentación saludables, seguros de salud, apoyo psicológico, servicios de coaching o mindfulness y opciones de práctica de deporte.

Antesala de problemas graves de salud

Pero, al margen de estas medidas, hay otras formas de evitar que los empleados sufran uno de los males más extendidos en los entornos laborales de hoy: el estrés, que puede ser la antesala de la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud más graves.

Las jornadas extenuantes, la falta de descanso y la presión por los resultados son una combinación fatal que mina poco a poco la estabilidad mental y emocional de un trabajador. ¿El resultado? Empleados agotados, incapaces de concentrarse, tristes, irritables, sin confianza y poco resolutivos.

Paradójicamente, la llegada de modalidades flexibles, como el teletrabajo, que, sobre el papel, están diseñadas para favorecer la conciliación, pueden acrecentar este problema, precisamente por la ausencia de horarios estrictos que marquen el final de la jornada.

La tecnología como aliado

La tecnología puede ser un aliado muy valioso para combatir a este enemigo silencioso de la salud de las personas y de su productividad. Aplicaciones como las de WorkMeter ayudan al empleado a modular sus jornadas para evitar que incurra en excesos que afecten a su salud física y mental.

Por ejemplo, la aplicación se puede parametrizar para medir los tiempos efectivos de trabajo y los descansos. De este modo, avisa al trabajador mediante una alerta si ha estado demasiado tiempo frente al PC.

Esta notificación invita al empleado a hacer una pausa, estirar las piernas y alejar la vista de la pantalla durante unos minutos.

El sistema puede ir aún más lejos y convertirse en un garante del derecho a la desconexión de los trabajadores. Para ello, se puede programar para que se desconecte a partir de un determinado momento del día o cuando la jornada del usuario supere un cierto número de horas.

Aunque esta medida puede parecer un poco drástica, si se emplea de manera puntual, puede resultar elocuente y beneficiosa para el bienestar general en situaciones específicas. Sin embargo, siempre es preferible fomentar la voluntariedad y la autorresponsabilidad en lugar de recurrir a la imposición.

En definitiva, el cuidado de los empleados es una excelente vía para prevenir problemas crónicos, como el absentismo, la falta de compromiso, la rotación y la baja productividad.

Y también es una excelente carta de presentación de una empresa ante sus grupos de interés, empezando por sus actuales y potenciales empleados, para ser percibida como una organización que piensa en sus trabajadores como personas y no como meros recursos.

Joan Pons, CEO de WorkMeter

Joan Pons

 

 

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