imagen de la compañíaRecursos Humanos RRHH Press. Un 57 % de directivos y directores generales a nivel mundial confiesan haber dejado información confidencial de la empresa en la impresora, a la vista de cualquiera.

Así lo pone de relieve el informe Edelman Trust Barometer 2016, realizado por Opinion Matters para Iron Mountain, líder mundial en servicios de custodia y gestión de la información.

El estudio, que recoge las opiniones de miles de trabajadores en empresas de entre 250 y 5.000 empleados de Norteamérica, Alemania, Bélgica, España, Francia, Países Bajos y Reino Unido, revela, así mismo, que un 49 % de los directivos ha usado una dirección de correo personal para enviar información sensible, un 40 % ha mandado información a través de una conexión inalámbrica abierta, el 43 % ha tirado documentos a una papelera y un 39 % admite haber perdido información empresarial en un lugar público.

En comparación con empleados de otras categorías profesionales, los directivos encabezan la lista de los que menos caso hacen de las recomendaciones de seguridad y peor tratan la información. Estos datos ponen de manifiesto que, a pesar de que trabajan con la información más confidencial y delicada de la empresa, los directores generales y mandos superiores podrían ser el eslabón más débil cuando se trata de salvaguardarla.

Malos hábitos en seguridad de la información

Por otro lado, pese a que la confianza en los CEOs a nivel mundial se incrementó el año pasado de un 8 % a un 49 %, esto no debería ser así si se tiene en cuenta la “habilidad” de los directivos para proteger la información empresarial. En efecto, cuando se trata de seguir procesos diseñados para proteger la integridad de la información, garantizar que se gestiona de forma segura y cumpliendo con las políticas de la compañía y/o con la normativa vigente, uno de cada cinco directivos, el 21 %, contestó en el estudio de Iron Mountain que los procesos eran muy complejos, y que, por ello, buscaban siempre "soluciones alternativas".

Además, uno de cada siete, el 14 %, afirmó no seguir las políticas de la compañía en materia de seguridad de la información porque las encuentra demasiado complicadas, mientras que un 6 % dijo que ignoraba que existieran políticas en su empresa sobre este tema.

El estudio muestra que los responsables de los centros de trabajo y oficinas ocupan el segundo lugar, siguiendo muy de cerca a los directivos, en cuanto a sus malos hábitos de gestión de datos, con más de la mitad, el 56 %, admitiendo que sacan información confidencial de su lugar de trabajo, y el 48 % afirmando haberla enviado a un receptor no seguro.

Los administrativos, mejor que los directivos

En el otro extremo de la escala, el personal administrativo consigue una buena puntuación en comparación con los segmentos mencionados, aunque también son culpables de una mala gestión de la información. Un 29 % confiesa haber dejado documentos confidenciales en la impresora, un 21 % admite haber perdido datos o haberlos enviado a la persona incorrecta y un 15 % ha perdido papeles de la empresa en algún lugar público.

Ignacio Chico, Director General de Iron Mountain España, afirma que “nuestro estudio muestra que los directivos en la mediana empresa son más proclives a poner en riesgo la información de la compañía que ningún otro empleado de la misma. Tienden a pasar por alto los protocolos diseñados para mantener la información segura. Dadas las potenciales consecuencias, esta realidad es preocupante”.

“Las multas para las empresas que no cumplen sus obligaciones en cuanto a seguridad se refiere son cada vez más altas. Pero hacerlo bien no es solo evitar multas; el daño reputacional asociado con una brecha de datos puede terminar con la fidelidad del cliente y tener un impacto negativo en los resultados financieros. Con tanto en juego, las empresas deberían implementar las políticas y procesos necesarios para apoyar una buena gestión de la información”, añade Chico.

“Y solo esto puede que no sea suficiente: tienen que fomentar hábitos que protejan la información delicada de la empresa. Para muchos, esto significará un cambio cultural, y que los máximos directivos de la empresa den ejemplo. Desgraciadamente, se verá que muchas empresas medianas están muy lejos de tener lo necesario para cumplir estos objetivos”, concluye el directivo de Iron Mountain.

RRHHpress.com

 

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