imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. Un estudio del Centro de Estudios Demográficos de la Universitat Autònoma de Barcelona (CED-UAB), publicado en la revista 'Perspectivas Demográficas', sitúa el debate de las pensiones más allá del envejecimiento de la población y evidencia el desaprovechamiento del potencial demográfico que se da actualmente en España causado por la recesión económica.

Según este estudio, el grueso de la población vinculada a la Seguridad Social se concentra entre los 38 y 59 años, es decir, los baby-boomers, personas nacidas en las décadas de los sesenta y setenta. Los más mayores de esta generación se jubilarán en ocho años y a los más jóvenes les quedan 30 años de productividad.

Según la UAB, no se trata de una población envejecida, sino todo lo contrario. Pero solo un 70 % de esta inmensa población activa está trabajando y contribuyendo a la Seguridad Social: el resto está desocupada, en la economía informal o, minoritariamente, son funcionarios de la administración central del Estado.

“No faltan trabajadores, lo que falta es trabajo”, asegura el investigador del CED-UAB, Pau Miret, autor del estudio, que destaca que “la culpa no es de la demografía, sino de la crisis económica”.

“Frente al conocido argumento de que el envejecimiento de la población hará inviable el pago de las pensiones, al no haber suficientes personas en edad activa para hacer frente a la creciente nómina de las pensiones, se tiene menos presente la idea de que España goza en la actualidad de buena salud demográfica”, explica Miret.

Los baby-boomers, la generación más numerosa de España, deberían ser ahora los grandes sustentadores del sistema. Están en las edades centrales laborales -entre 38 y 59 años-, en las que deberían haber alcanzado un buen posicionamiento en su carrera laboral y, por tanto, se encuentran en plenas facultades productivas y contributivas, con todavía algunas décadas de vida laboral por delante.

Aunque nunca ha habido tanta población disponible para trabajar, desde la recesión económica una parte importante ha quedado fuera del mercado laboral formal. La población laboralmente activa alcanzó los 23 millones en 2008 y, desde entonces, se ha estabilizado, mientras la población cotizante ha caído tras la crisis por debajo de los 16 millones. Se estima que en la actualidad se está desaprovechando como mínimo el 18% del potencial demográfico. Hay 4 millones de personas que podrían cotizar y no lo hacen.

Tensiones en el sistema público de pensiones

La población que cobra una pensión de jubilación ha aumentado un 23 % entre 2004 y 2014, pasando de 4,5 a 5,6 millones de personas. La relación de dependencia demográfica entre cotizaciones y jubilaciones al final de la expansión económica era de 1 a 4. Aunque la situación a finales de 2014 ha empeorado, no es dramática, pues actualmente hay 3 cotizantes que sostienen cada pensión de jubilación.

El panorama se agrava cuando se añaden los demás colectivos de población que perciben pensiones y prestaciones contributivas (de invalidez, viudedad y otras como las de orfandad o a favor de familiares). En 2014 esta ratio es de 0,6, superior a 1 pensionista por cada 2 contribuyentes netos.

Pero la tensión deviene insoportable cuando se añade a la población pensionista a quienes están cobrando una prestación por desempleo. La relación demográfica de dependencia en la Seguridad Social llega entonces a 0,8, es decir, 4 personas que perciben pensión o prestación por desempleo por cada 5 contribuyentes netos. “Las tensiones del sistema contributivo de la Seguridad Social ni tienen ni tendrán en las próximas décadas una causa estrictamente demográfica, sino que se deben a la fase recesiva del ciclo económico capitalista”, señala Miret.

Esta tensión se relajaría si se aprovechara todo el potencial demográfico. Incorporando completamente a la población laboralmente activa al mercado de trabajo formal, aumentarían los cotizantes a la vez que desaparecían quienes cobran una prestación por desempleo.

Si, además, se mejorara la salud laboral de manera que las pensiones de invalidez pasaran a ser una categoría residual, la relación de dependencia sería menos de la mitad que la actual.

RRHHpress.com

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.