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Redacción. Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), publicada en la revista Nature Communications, ha medido la huella de carbono de las filiales extranjeras de empresas de Estados Unidos a nivel global.

Según este estudio, la huella de carbono de las filiales estadounidenses repartidas por todo el mundo representa casi el doble que las emisiones generadas por toda la economía española.

La responsable de esta investigación, Guadalupe Arce, profesora del departamento de Análisis Económico y Economía Cuantitativa de la UCM, explica que “si realizamos el juego de considerar estas empresas en su conjunto como un país, ocuparían el puesto 12º en el ranking mundial de ‘países’ más contaminantes”.

El cúmulo de las emisiones es debido a las decisiones de fragmentación de la producción en distintas fases y a la deslocalización hacia regiones emergentes con unos menores costes, no solo salariales, sino también energéticos.

El estudio demuestra que la producción de las filiales es más dañina en términos medioambientales cuando se lleva a cabo en países vías de desarrollo que cuando se localiza en países desarrollados, debido a la mayor intensidad de contaminación en los primeros.

Esta investigación propone una metodología que permite cuantificar la responsabilidad en términos de emisiones de efecto invernadero que tienen las empresas multinacionales estadounidenses a nivel mundial, generadas a lo largo de la cadena global de la producción.

Según apuntan desde la institución universitaria, la aportación de este estudio es relevante por sus implicaciones en términos de política medioambiental, ya que, una vez que las multinacionales sean capaces de cuantificar sus emisiones, podrán tomar decisiones que les permita reducir su responsabilidad sobre el cambio climático y evaluar cómo se verán afectados sus costes ante la implementación de medidas de mitigación por parte de las distintas instituciones.

Arce, que ha contado con el apoyo de investigadores de la Universidad de Castilla La-Mancha, también ha aclarado que los bienes intermedios y de capital, los equipos electrónicos (teléfonos móviles, tabletas...) y los vehículos de transporte producidos por estas empresas, y posteriormente consumidos en todo el mundo, son los que más contribuyen a la huella de carbono de las multinacionales estadounidenses.

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