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Redacción. Emprender supone asumir una serie de riesgos que pueden llevarnos tanto al éxito como al fracaso. Por eso es importante ponderar bien todas las decisiones, especialmente en los inicios, y hacer una buena gestión de los recursos disponibles, optimizándolos para obtener el mejor resultado posible.

Una de las partidas que suele suponer un mayor volumen de gastos es la contratación de una oficina. Por ello, muchos emprendedores comienzan su andadura desde su propia casa, al no poder permitirse una inversión inicial tan costosa como es poner en marcha un local físico.

Sin embargo, para conseguir que el negocio crezca, incorporar personal o recibir clientes, es necesario contar con oficinas propias. Una solución ideal para ayudar a escalar negocios sin necesidad de una inversión inicial son los nuevos espacios de trabajo compartido, que cuentan con todas las comodidades y servicios de una oficina establecida y permiten que, sobre todo los emprendedores, puedan ajustar sus gastos a sus necesidades reales.

En los últimos años hemos sumado a nuestro vocabulario el término startup: empresas de reciente creación, comúnmente fundadas por un emprendedor sobre una base tecnológica -pero no necesariamente- y generalmente innovadoras.

Los espacios de trabajo compartido son una buena opción para este tipo de compañías, que, generalmente, tienen un crecimiento rápido en sus inicios, y necesitan un espacio que dé respuesta a esas necesidades cambiantes de los primeros meses.

En este sentido, uno de los beneficios de los espacios compartidos para las startups es que estas pueden crecer y desarrollarse en oficinas con costes muy por debajo de los que supondría una tradicional.

Otra de las ventajas asociadas a los coworking es que cuentan con espacios amplios y abiertos que hacen posible la interacción y apoyo entre los que frecuentan estos centros. Así mismo, se crea una oportunidad de comunicación y cooperación con otros emprendedores que comparten el mismo espacio, estableciéndose sinergias muy enriquecedoras.

En espacios también se suelen organizar charlas y actividades que suelen ser de gran interés para la comunidad.

Pero el trabajo flexible no es algo que aplique únicamente al entorno emprendedor. De hecho, cada vez más compañías consolidadas apuestan por este modelo. De hecho, según un estudio de IWG, más del 69 % de los trabajadores elegiría la flexibilidad de su trabajo como un beneficio laboral. Una cifra que demuestra que, para los trabajadores actuales, es un requisito indispensable que deben cumplir las compañías.

Es evidente que el mundo laboral está en constante evolución, incorporando nuevas formas y modelos de trabajo que se adaptan a las demandas de los trabajadores, que cada vez dan más importancia a la conciliación de la vida laboral y personal.

Por eso, las empresas que deseen prosperar y atraer talento tienen que ser conscientes de ello, hacer un esfuerzo por adaptarse y ofrecer a sus empleados la flexibilidad que solicitan.

Philippe Jimenez

Philippe Jiménez
 
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