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Redacción. Trabajar desde casa, modalidad laboral que las empresas han ido incorporando en los últimos años de forma periódica u ocasional en función de sus necesidades, se ha convertido en una opción obligada para miles de trabajadores con la crisis del coronavirus.

Para aquellas personas que no están acostumbradas a este modo de trabajo, es fundamental que aprendan a gestionar el tiempo de la jornada laboral para evitar distracciones  y mantener en lo posible la productividad.

Sodexo Beneficios e Incentivos, multinacional de servicios de calidad de vida, ha recopilado cuatro prácticas útiles y poco conocidas para aplicar durante las jornadas de trabajo en casa:

Técnica Pomodoro

Un método sencillo para mejorar la gestión del tiempo, desarrollado por el consultor italiano Francesco Cirillo a finales de los años ochenta. Esta técnica ayuda a gestionar el tiempo de forma adecuada durante la jornada laboral y permite aumentar la productividad y la eficacia en el trabajo.

Consiste en dividir la jornada laboral en intervalos de 25 minutos, periodos denominados ‘Pomodoros’, separados por una pausa de cinco minutos. Durante esos ‘Pomodoros’ el trabajador debe dedicarse a una tarea en concreto sin distracciones. Cada cuatro ‘Pomodoros’ se recomienda tomar un descanso más largo de unos 15 o 20 minutos.

Este método se basa, principalmente, en la idea de que las pausas establecidas pueden mejorar la agilidad mental y la productividad a la hora de realizar las tareas asignadas en el día a día.

Técnica ‘Comerse la rana’

Método que ayuda a organizar el tiempo de la jornada según la importancia de las tareas. La clave para ser más productivo es aprender a priorizar las diferentes gestiones que hay que llevar a cabo a lo largo del día.

Se tiende a dejar para el final las tareas más complicadas, y, al llegar con menos energía, se acaban dejando para otro momento. Teniendo en cuenta este comportamiento, el autor Brian Tracy ideó la técnica ‘Cómete una rana’, basada en la cita del escritor Mark Twain: “Cómete una rana viva a primera hora de la mañana y nada peor te ocurrirá a lo largo del día“.

Esta técnica se basa en realizar en primer lugar la tarea más difícil o desagradable, para que el resto parezcan más sencillas. De esta forma, si se realizan las tareas en un orden adecuado, se evitará la procrastinación y la jornada laboral será más productiva.

Regla de los dos minutos

Una técnica que consiste en establecer en nuestra rutina de trabajo la norma de realizar inmediatamente aquellas tareas que conllevan menos de dos minutos.

El objetivo de este método es dejar de pensar y apuntar las gestiones que hay que hacer y, simplemente, realizarlas de inmediato. La regla de los dos minutos surge a partir del método Getting Things Done (GTD) desarrollado por David Allen.

Según este sistema, la mayoría de las tareas que se posponen para otro momento en realidad no son difíciles de hacer, simplemente se tiende a retrasarlas por diferentes razones o por procrastinación.

Método Ivy Lee

Sistema centenario que ayuda a organizar la jornada a través de una lista de tareas. Ivy Lee fue un profesional de las relaciones públicas que creó este método a principios del siglo XX para mejorar el rendimiento de sus clientes.

Consiste en realizar al final de la jornada laboral una lista de las seis cosas más importantes que hay que realizar al día siguiente. Nunca poner más de seis tareas y disponerlas por orden de prioridad colocando en primer lugar la más urgente.

De esta forma, al día siguiente ya está organizada la jornada y el empleado puede centrarse en ir realizando en orden las diferentes tareas.

Además, con este método se evita el multitasking, ya que requiere enfocarse únicamente en una tarea y no pasar a la siguiente hasta tacharla de la lista. Aquellas tareas que no se han completado, se pasan en orden a la lista del día siguiente.

Para Míriam Martín, directora de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos, “es importante conocer diferentes técnicas como estas para aprender a gestionar nuestro tiempo en épocas en las que estamos trabajando fuera de la oficina y tenemos que adaptarnos rápidamente a una nueva forma de trabajar”.

“Estos métodos nos permiten tomar el control de nuestro tiempo y ajustar nuestra jornada para mantener nuestra productividad cuando trabajamos en remoto, evitando cualquier distracción”, añade.

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