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Redacción. Los efectos de la pandemia en la desaceleración económica internacional, la posibilidad de rebrotes y el impacto en la situación financiera de sus propias empresas son las tres principales preocupaciones de los directores financieros internacionales desde el inicio de la recuperación gradual de la actividad económica.

Así lo pone de relieve la quinta oleada del informe CFO Pulse, elaborado por PwC a partir de una encuesta con 989 directores financieros de 23 países, que, desde finales de marzo, viene tomando el pulso a la opinión de estos directivos a lo largo de la crisis.

Otros aspectos, como la disrupción de sus cadenas de suministro, que preocupa a un 17 % de los consultados, o la capacidad para tener a sus empleados trabajando en un modelo híbrido de trabajo presencial y teletrabajo, que inquieta al 16 %, ya no están entre sus principales intranquilidades.

Este año, el 53 % de los CFOs espera una caída de los ingresos y/o de los beneficios de sus empresas de hasta el 25 %, y un 15 % estima que este descenso podría situarse entre el 25 % y el 50 %. Mientras, un 8 % espera que la pandemia no impacte en sus compañías y un 4 % asegura que, a estas alturas, todavía es difícil de evaluar su efecto.

Por sectores de actividad, los responsables financieros de las empresas de salud son los que esperan un menor descenso de su facturación, por debajo de 10 %, o, incluso, apuntan a leves incrementos.

Por el contrario, los más relacionados con el consumo, que son los más impactados por el cierre de los establecimientos físicos y por el confinamiento, esperan unos descensos de ventas de entre el 25 % y el 50 %.

Asegurar los centros de trabajo

Por otra parte, más allá de las preocupaciones puramente económicas, el 75 % de los directores financieros está centrado en la puesta en marcha de medidas de seguridad en sus centros de trabajo, un 52 % en mejorar la experiencia de sus empleados con el teletrabajo y otro 52 % en convertir esta opción de trabajo remoto en algo permanente para sus empleados.

En este sentido, la mitad de los entrevistados por PwC espera acelerar los procesos de automatización y el desarrollo de nuevas formas de trabajo en sus organizaciones.

En general, el 75 % de los directivos encuestados reconoce que las medidas de flexibilidad que se han visto obligados a poner en marcha para paliar la crisis provocada por la pandemia son factores que van a hacer más fuertes a sus empresas en el largo plazo.

El 79 % se muestra bastante confiado en la capacidad de sus empresas para proporcionar un entorno seguro para sus clientes, y el 74 % en proporcionárselo a los empleados. Y, aunque la posibilidad de un rebrote de la enfermedad les preocupa, el 71 % cree que están preparados para responder de forma efectiva ante esta circunstancia.

Sin embargo, cuando se les pregunta por el futuro, solo el 27% confía en su capacidad para identificar nuevas fuentes de ingresos.

La mayoría de los directores financieros, un 63 %, ve en el lanzamiento de nuevos productos y servicios la principal fuente de ingresos, y consideran que la innovación va a ser un factor de capital importancia durante el periodo de recuperación de la pandemia.

Otras opciones pasan por cambiar sus políticas de precios (48 %) y explorar canales de distribución y venta alternativos (36 %).

Contención de costes

La contención de costes se mantiene como la principal medida financiera que están tomando las empresas como consecuencia del coronavirus (81%), y más de la mitad de los directores financieros se están planteando cancelar o posponer las inversiones previstas.

Como viene sucediendo a lo largo de todas las encuestas realizadas desde el inicio de la pandemia, las inversiones en bienes de equipo son las más susceptibles de ser canceladas o congeladas, según el 82 %. Sin embargo, solo el 14 % y el 11 %, respectivamente, de los encuestados tiene previsto recortar las inversiones en I+D o en transformación digital.

Javier Hernando, socio de PwC, señala que “desde que iniciamos estas encuestas, a finales de marzo, hemos visto cómo los directores financieros se han centrado en garantizar la seguridad y la salud de sus empleados, en gestionar el impacto económico y social de la crisis y en adaptarse, lo más rápidamente posible, a las nuevas circunstancias. En última instancia, se han dado cuenta de que debemos de encontrar la forma de seguir adelante y de convivir con la amenaza permanente del covid-19 en los próximos meses”.

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