Las consecuencias fiscales del teletrabajo

Redacción. Solo un 10 % de países a nivel internacional han establecido algún tipo de criterio fiscal específico en relación con compensaciones adicionales o cobertura de costes derivados del teletrabajo que las empresas pueden abonar a sus empleados por el hecho de teletrabajar total o parcialmente.

Así lo pone de relieve una encuesta realizada por el área de Global Mobility Services de KPMG Abogados analizando el teletrabajo en 22 estados de la Unión Europea, América y Asia, que, además, revela que el 27 % de los países analizados no habían establecido en noviembre de este año todavía ninguna regulación en la materia, destacando especialmente esta falta de regulación en países de América Latina, si bien la mayoría se encontraban en un proactivo proceso de desarrollo e implementación de modificaciones en sus respectivas legislaciones fiscales.

Remuneración en especie

En España existe la posibilidad de que las autoridades fiscales consideraran que el material de oficina facilitado por las empresas a los empleados constituya parcialmente una remuneración en especie, y, por tanto, sujeta a tributación.

En nuestro país la normativa establece que, únicamente en caso de que el teletrabajo sea superior al 30 % del tiempo total trabajado, las empresas estarán obligadas a incluir esta circunstancia en un contrato con los empleados y abonarles los costes y gastos derivados de esta circunstancia, con lo que, actualmente, no existe una normativa específica en lo que respecta a la consideración de esta remuneración.

Desde una perspectiva práctica, en opinión de KPMG, se podría considerar la posibilidad de que determinadas empresas pudieran cuantificar una estimación de los costes y gastos del teletrabajo para los empleados y se abonara ese importe en efectivo íntegramente (wifi, suministros, etc.).

Desde la perspectiva fiscal respecto del material de oficina -pantallas de PC, sillas, etc.-, cabría la posibilidad de que la administración tributaria considerara que el uso de este material no se utilice todo el tiempo para fines profesionales y, en su caso, pudiera calificarse el uso no profesional como remuneración en especie, sujeta a tributación.

Fiscalidad de los elementos vinculados al teletrabajo

En el caso de los países que sí han avanzado en materia de fiscalidad del teletrabajo, KPMG señala que, en su gran mayoría, las nuevas regulaciones se han centrado en establecer de forma particular el sistema de tributación de algunos de los diferentes elementos de compensación o costes específicamente vinculados al teletrabajo, destacando una especial atención generalizada a los servicios para el cuidado de menores y personas dependientes, material de oficina, servicios y suministros y complementos salariales por teletrabajo.

Destaca, especialmente en el ámbito de los países europeos, la tendencia generalizada a establecer límites exentos de tributación sobre dichos elementos retributivos en el caso de que los costes sean directamente asumidos por el empleador, si bien, muy pocas regulaciones se pronuncian cuando el coste -especialmente en relación con servicios, suministros o material de oficina- es directamente soportado por el empleado.

Para Gonzalo Álvarez-Yuste, director en el área de Global Mobility Services del departamento de People Services de KPMG Abogados, “es un hecho que la gran mayoría de países están tratando de regular con mayor o menor acierto el tratamiento fiscal y de Seguridad Social de los diferentes modelos de compensación y cobertura de costes derivados del teletrabajo. Todavía se trata de regulaciones en un estado primigenio, no exentas de matización, y que deberán ir evolucionando para dar una respuesta más clara y efectiva a todas las situaciones que el teletrabajo vaya generando”.

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