Redacción. La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad cotidiana en las pymes españolas. Así se refleja en el informe "La inteligencia artificial se convierte en el nuevo motor económico de las pymes", elaborado por The Adecco Group Institute, en el marco de la Cátedra CEU – The Adecco Group, a partir de las respuestas de 611 propietarios, gerentes y directivos de empresas de entre 1 y 249 trabajadores.
El 90 % de los directivos consultados considera que la IA mejora la competitividad de su empresa, principalmente por la optimización de los tiempos de trabajo (50,1 %), aunque también en la calidad del producto o servicio (39,6 %) y en la reducción de costes (35,2 %). "La clave no está solo en incorporar IA, sino en hacerlo con criterio, de forma progresiva y poniendo a las personas en el centro. Solo así las pymes podrán consolidar un crecimiento sostenido y reforzar su posición competitiva en el largo plazo", apunta Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.
El impacto sobre la productividad es igualmente directo: el 86,6 % de las empresas lo reconoce, con reducciones en los tiempos de proceso (48,9 %), un uso más eficiente de los recursos (46 %) y una disminución de errores (39,1 %).
Más allá de los indicadores operativos, el 88,4 % de los directivos detecta cambios en la productividad laboral: mayor tiempo disponible para tareas de alto valor añadido (45,8 %), automatización de procesos repetitivos (45,2 %) y mejora en la toma de decisiones (40,6 %).
Desde la perspectiva comercial, el 84,8 % considera que la IA facilita el acceso a nuevas oportunidades de negocio. Los principales efectos son la mayor rapidez de respuesta al cliente (52,5 %), la mejora de su experiencia (45 %) y la personalización de la oferta (35,4 %); un 22,9 % también señala el papel de la IA en los procesos de internacionalización.
Un tejido ya digitalizado que acelera la adopción
La expansión de la IA en las pymes se apoya en un nivel de digitalización previo consolidado: el 54,3 % de las empresas se sitúa en un grado medio, el 35,7 % en un nivel alto y solo el 10 % en un estadio bajo. En cuanto a la adopción específica de IA, el 51,4 % ha alcanzado un nivel medio y un 20 % ya opera en niveles altos; únicamente el 7,7 % afirma no haber incorporado aún ninguna solución.
Las herramientas más utilizadas son los asistentes de IA —ChatGPT, Gemini o Copilot—, presentes en el 63,5 % de los casos, seguidos de la IA generativa (39,7 %) y los chatbots o asistentes virtuales (37,4 %).
Su uso se concentra en marketing y ventas (53,4 %), atención al cliente (47,5 %) y ámbitos financieros y de planificación (36,9 %). Muchas pymes también están adaptando sus estructuras internas: el 48,9 % desarrolla programas de formación en IA, el 41 % incorpora perfiles con competencias específicas en este ámbito y el 36,9 % refuerza su inversión en soluciones basadas en esta tecnología.
La IA reconfigura el empleo y la cualificación
La incorporación de la IA está modificando la estructura del empleo en las pymes. Un 37 % señala que impulsa la creación de nuevos perfiles profesionales; un 30 % reconoce estar recurriendo a la externalización de determinadas tareas; y un 26,4 % indica que su adopción ha provocado cambios en el número de empleados.
El 80 % de las empresas percibe, además, efectos en la calidad del empleo: en la carga de trabajo (44,5 %), en las condiciones laborales (31,3 %) y en el nivel de cualificación exigido (29,1 %).
"La IA amplía las capacidades, pero no desplaza a las personas. Cuando existe formación adecuada, los profesionales pueden centrarse en tareas de mayor valor y aportar más al negocio", sostiene Ángel Bartolomé, director de la Cátedra CEU-The Adecco Group.
Entre los directivos, la percepción es mayoritariamente favorable: el 76,3 % considera que la IA puede tener efectos beneficiosos en el bienestar de las personas, el 74,5 % desearía utilizarla en su propio trabajo y el 72,3 % la define como profesionalmente estimulante. El 71,4 % también coincide en que la inversión en IA ha generado o generará un retorno adecuado para la empresa.
La adopción, con todo, no está exenta de obstáculos. El 88,9 % reconoce riesgos y barreras: seguridad y privacidad de los datos (39,1 %), dependencia tecnológica (39 %) y falta de conocimiento (37,8 %).
De cara al futuro, el 68,7 % prevé aumentar su inversión en IA y el 90,8 % cree que esta tecnología influirá en algún aspecto clave de su organización, especialmente en la productividad (51,2 %), la competitividad (40,4 %) y el posicionamiento estratégico (33,1 %).
"El verdadero reto de la adopción de la IA pasa por preparar a las personas. Sin formación ni actualización de competencias, la IA no alcanzará todo su potencial; pero si se apuesta por ello, las pymes tienen ante sí una oportunidad real para avanzar y posicionarse mejor en el futuro", concluye Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.