Redacción. Solo el 11 % de los trabajadores españoles considera que la inteligencia artificial forma parte de su flujo de trabajo, mientras que el 37 % reconoce ser escéptico ante esta tecnología. Una brecha que sitúa a España entre los países más reticentes a la adopción de la IA en el entorno laboral.
Así se desprende de una encuesta realizada por Salesforce en colaboración con YouGov entre más de 1.500 trabajadores de oficina de catorce países en cuatro continentes, llevada a cabo entre diciembre de 2025 y enero de 2026, con una muestra representativa por sectores, funciones laborales y tamaño de empresa.
El contraste con otras regiones es notable. Según el Índice de IA 2026 de Stanford, países como India superan el 80 % tanto en confianza como en uso constante de la IA, mientras que Estados Unidos se sitúa en torno al 50 % en ambas métricas.
Por su parte, un estudio de KPMG apunta una explicación a estos datos: el 90 % de los encuestados en economías emergentes percibe la IA como una herramienta de ascenso social, no como una amenaza para el empleo.
Experiencias de fracaso
En España, el escepticismo responde principalmente a experiencias concretas de fracaso. Un 33 % de los trabajadores atribuye el mal funcionamiento de sus proyectos piloto a que las herramientas generan resultados poco fiables y genéricos, cifra en línea con la media global (alrededor del 30 %).
Aun así, el 30 % que sí ha vivido proyectos fallidos señala que, tras obtener finalmente buenos resultados, está ahora más dispuesto a incorporar la IA a su trabajo habitual.
Superación de la fase experimental
El informe identifica a más de 500 trabajadores a escala global que han superado la fase experimental. Estos perfiles comparten cuatro rasgos: reciben formación específica; acceden a herramientas que integran la IA de forma nativa, conversacional e intuitiva; exigen que la tecnología sea segura y contextualmente consciente; y valoran que se adapte a su función concreta.
El resultado es que el 76 % de ellos se convierte en defensor activo de la IA y el 63 % la utiliza a diario.
"Cuando logramos una verdadera fluidez en IA, esta deja de ser una innovación tecnológica para convertirse en una ventaja para la fuerza laboral. Es la diferencia entre desplegar herramientas y cambiar realmente la forma en que se realiza el trabajo", afirma Nathalie Scardino, presidenta y directora de recursos humanos de Salesforce.
Para los directivos, la conclusión apunta en una dirección clara: no basta con comunicar las ventajas de la IA. Los trabajadores necesitan formación, experiencia práctica con herramientas adecuadas y un entorno en el que el fracaso también forme parte del proceso hacia la adopción.