Profesionales trabajando en una oficina con IA

Redacción. Un 25% de los trabajadores del conocimiento busca activamente cambiar de sector por temor a la inteligencia artificial (IA), y el 14 % se plantea pasarse específicamente a profesiones manuales, menos expuestas a la automatización.

Así lo recoge una investigación de la consultora de transformación digital Adaptavist, elaborada a partir de 2.500 encuestas a profesionales de España, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Alemania, realizadas en marzo de 2026 por la empresa Attest.

El fenómeno golpea con especial intensidad a las generaciones más jóvenes: el 34 % de los trabajadores de la generación Z y el 30 % de los millennials contemplan un cambio de profesión por sus recelos hacia la IA. Dado que los millennials representan una proporción relevante del talento de nivel medio y superior, el riesgo para las organizaciones no se limita a los perfiles de entrada, sino que afecta también a puestos con experiencia clave para la continuidad y el crecimiento.

Las causas del desapego

Tres factores concentran las causas del desapego. El primero es la obsolescencia percibida: al 48 % le preocupa que la IA reduzca la necesidad de su trabajo en los próximos cinco años, y al 42 % le inquieta que su puesto quede completamente obsoleto.

El segundo es la erosión de la experiencia acumulada: el 44 % se siente frustrado porque herramientas de IA permiten que personas sin formación especializada realicen tareas que antes requerían años de práctica. El tercero es la devaluación explícita: el 23 % asegura que su organización valora menos su experiencia desde que adoptó la IA de forma generalizada.

A estos factores se suma el desgaste provocado por la sobreinformación. El 44 % de los encuestados se siente abrumado por el constante flujo de noticias y actualizaciones sobre la IA, y el 36 % reconoce que le cuesta seguir el ritmo de los cambios. Como consecuencia, el 32 % ha reducido activamente su uso de herramientas de IA por fatiga tecnológica.

Cómo están respondiendo los trabajadores

La respuesta de la plantilla no es uniforme. El 74 % está adquiriendo nuevas competencias para mantener su relevancia profesional. Sin embargo, el 37 % declara estar menos comprometido con su organización, y el 8 % tiene previsto jubilarse en los próximos 24 meses, lo que anticipa una pérdida potencial de conocimiento difícil de reponer.

"Esta investigación demuestra que los líderes ya no pueden permitirse subestimar el impacto humano de la adopción de la IA. Si se introduce sin claridad ni apoyo, la IA puede minar la confianza en las competencias adquiridas con esfuerzo y despertar un temor innecesario sobre el futuro del trabajo", señala Neal Riley, responsable de Innovación de The Adaptavist Group.

"Sin embargo, cuando se introduce de forma considerada y transparente, la IA tiene el potencial de mejorar los puestos de trabajo, en lugar de menoscabarlos, al liberar a la gente de las tareas repetitivas y permitir que se centre en un trabajo más importante y de mayor valor. Ahora la prioridad de las organizaciones debería ser garantizar que los empleados dispongan de la formación, el contexto y el apoyo adecuados para adaptarse. No se trata de sustituir a los seres humanos, sino de diseñar formas de trabajar en las que la tecnología mejore tanto el rendimiento como la satisfacción laboral", añade Riley.

Investigaciones anteriores de The Adaptavist Group apuntan a que, cuando la IA se implanta con formación y apoyo adecuados, puede mejorar la satisfacción laboral y aportar mayor valor a las organizaciones, lo que sitúa el modelo de adopción como variable determinante en los resultados.



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