Por qué el teletrabajo te enseñará a ser un buen jefe (de los demás y de ti mismo)

Las habilidades de liderazgo son unas de las más demandadas y, al mismo tiempo, escasas en las empresas actuales. Y es que ser un buen jefe no es, en absoluto, una tarea sencilla.

Todos hemos conocido casos de excelentes profesionales de base que, en el momento en que reciben los galones de la dirección de un equipo o departamento, parecen transformarse en una triste sombra de lo que fueron.

Y es que, como ya nos explicó hace 50 años, con tanto humor como clarividencia, Laurence J. Peter con su célebre Principio de Peter -“en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”-, ser un buen técnico no implica necesariamente ser un buen jefe. De hecho, no lo hace casi nunca.

Las deficiencias formativas en materia de liderazgo son un mal endémico en las empresas españolas, donde la preocupación por tener mandos bien formados solo se pone de manifiesto cuando es más que evidente que existen graves problemas internos de liderazgo.

Y ni siquiera cuando se hace de manera preventiva, esa formación alcanza a demasiadas personas, solo a aquellos elegidos, los profesionales de “alto potencial”, para ocupar puestos de responsabilidad en un futuro próximo.

El problema de mirar hacia el liderazgo con una perspectiva tan restringida y cortoplacista es que no se genera “banquillo” ni un plan B para el caso de que se necesite ascender a un trabajador de la noche a la mañana porque el “plan A” se ha caído inesperadamente.

Por otra parte, si pensamos que parte de las habilidades de liderazgo implican una mayor asunción de responsabilidades y de exigencia en la calidad del trabajo, no solo del del equipo, sino, especialmente, del propio; mejores dotes organizativas y de gestión del tiempo; orientación hacia la consecución de resultados tanto individuales como colectivos; optimización de los recursos y desarrollo de habilidades digitales, para aprovechar al máximo esos recursos, de comunicación, para interactuar con fluidez, asertividad y confianza con los compañeros, o de planificación de las distintas tareas que forman parte de proyecto, se puede concluir que, en realidad, las habilidades de liderazgo son útiles para todo el mundo, estén o no estén destinados a ser mandos en un futuro próximo.

La buena noticia es que el teletrabajo está favoreciendo el desarrollo de habilidades de liderazgo entre los profesionales más allá de los programas de formación específicamente diseñados para ello. Esto es así porque, por su propia naturaleza, la modalidad del trabajo a distancia obliga a poner en práctica todas las capacidades mencionadas anteriormente.

El tránsito del espacio físico compartido tradicional a un entorno virtual y alejado del resto del equipo obliga a una revisión en profundidad de conceptos como la productividad o la gestión del tiempo.

En ese contexto, la capacidad del teletrabajador para autoexigirse y autoevaluarse, para convertirse, en definitiva, en su propio jefe, se convierte en clave para que su rendimiento sea equiparable o, incluso, superior al de los trabajadores presenciales.

Pero, para que ese nivel de autonomía sea posible, es imprescindible que el trabajador a distancia cuente con métricas fiables y en tiempo real de sus tiempos de trabajo y su productividad.

Herramientas digitales como las de WorkMeter, que dan acceso al trabajador a sus propios datos, facilitándole así la identificación de áreas de mejora y el establecimiento de metas personales de rendimiento, son un gran aliado y un inesperado profesor de liderazgo.

Esa monitorización del propio desempeño que otorgan los módulos de gestión del rendimiento o de gestión de proyectos permite, además, que el trabajador organice su jornada de manera flexible en función de sus necesidades, haciendo posible el descanso o la conciliación sin sacrificar ni un ápice de su productividad.

En otras palabras, le facilita funcionar como una unidad autosuficiente, pero perfectamente cohesionada y alineada con su equipo y los objetivos generales de la empresa. Le facilita funcionar como si, de hecho, no necesitara tener un jefe.

Joan Pons, CEO de WorkMeter

Joan Pons

 

 

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