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Redacción. Las empresas que son percibidas con un nivel alto en sus políticas de inclusión laboral y social de las personas con discapacidad ven beneficiada su reputación y el apoyo que reciben, lo que impacta positivamente en su cuenta de resultados.

Así lo pone de relieve el estudio ‘El impacto de la inclusión laboral y social de las personas con discapacidad en la reputación empresarial’, presentado por Fundación ONCE y Reputation Institute, para cuya elaboración se han realizado 2.160 evaluaciones de 12 grandes empresas de cuatro sectores: energía, financiero, grandes superficies y telecomunicaciones.

El informe revela que la sociedad está más dispuesta a prestar su apoyo a aquellas empresas con un elevado enfoque de inclusión social y laboral de personas con discapacidad, apoyo que se traduce en la compra y recomendación de sus productos y servicios, hablar positivamente de ellas, dar el beneficio de la duda en caso de crisis o disposición para trabajar en ellas.

Ser reconocida como una empresa con un nivel de inclusión alto logra una mejor reputación y un mayor apoyo. En este sentido, si una empresa se reconoce con un nivel de inclusión elevado, logra aumentar un 4,6 % su vinculación emocional -estima, admiración, confianza y buena impresión general-, un 4 % la evaluación racional de su desempeño -la percepción que tiene la población sobre la oferta, innovación, liderazgo, etc.- y un 5,3 % el apoyo medio.

En el extremo opuesto, que se reconozca a una empresa con un nivel de inclusión bajo de personas con discapacidad impacta negativamente, penalizando con una reducción del 18 % en la vinculación emocional que la sociedad tiene con ella, con una bajada del 9,4 % en la percepción racional y con un descenso en el apoyo medio del 15,9 %.

Escaso conocimiento de las políticas de inclusión

El estudio también confirma el poco conocimiento que tiene la sociedad española sobre las políticas de inclusión de personas con discapacidad de las empresas, ya que está por debajo del 25 % de la población, siendo lo que menos se conoce, con un 13,2 %, la selección de proveedores con criterios de inclusión, y lo que más, con un 24,1 %, la accesibilidad a sus instalaciones y puestos de trabajo.

Además, el impacto directo que tienen estas políticas inclusivas incide en los aspectos racionales del individuo vinculados al desempeño de la empresa, en concreto a su entorno de trabajo, integridad y ciudadanía, dimensiones que, de media, suponen el 42,5 % de la construcción de la reputación. Así, la ventaja que tiene este impacto directo es que es más estable en el tiempo que si se diera en la vertiente emocional de la percepción.

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