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Redacción. La Comunidad de Madrid ha invertido 348.000 euros en los últimos cinco años para impulsar el emprendimiento agrario mediante la formación de particulares y asociaciones en el cultivo de huertos y la comercialización de productos a pequeña escala, realizados en los Laboratorios de Agricultura Abierta (Agrolab) del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).

El IMIDRA inició estos laboratorios innovadores en 2015 en colaboración con el municipio de Perales de Tajuña, proyecto al que se incorporó dos años más tarde El Escorial y al que se unirá Móstoles el próximo septiembre.

En ellos la formación práctica es prioritaria, con una media de dos a cuatro talleres mensuales en los que se promueve la adopción de técnicas de cultivo sostenible, la agricultura familiar y el cultivo de productos tradicionales y de cercanía.

La Comunidad de Madrid aporta a estos talleres la formación, el espacio para los cultivos y los materiales de plantación, entre ellos productos de la huerta de verano, plantas aromáticas y medicinales, lúpulo y frutos rojos.

Los talleres, realizados mediante este sistema práctico y colaborativo, cuentan con una primera fase de formación en conocimiento agrícola y técnicas tradicionales, una segunda que incide en el aprendizaje para la comercialización de productos y una tercera de emprendimiento, para facilitar el inicio de un negocio.

Inclusión social e igualdad de oportunidades

El proyecto Agrolab permite, además, reforzar la inclusión social y la igualdad de oportunidades, ampliando las redes sociales de los participantes y dotándoles del impulso necesario para encontrar trabajo o emprender un negocio agrícola con los conocimientos aprendidos.

Desde febrero de 2015, la iniciativa ha tenido cuatro ediciones anuales y ha involucrado a 126 participantes individuales y 6 entidades que trabajan en la promoción medioambiental, sociocultural y de la salud, que han contado con el apoyo técnico y el asesoramiento de capacitadores agroecológicos, autoridades locales y un instituto de investigación agraria como mentores.

De los participantes en estos años, un 45 % han sido menores de 40 años y un 55 % del total han sido mujeres, enfrentando las crecientes tasas de masculinización en las áreas rurales.

Por otra parte, el 44 % de los participantes inscritos en los laboratorios estaban desempleados al comenzar el proyecto y buscaban una solución laboral, y el 76 % los han terminado con un gran interés por profesionalizarse en el sector agrario.

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