Diez consejos para llevar una alimentación saludable

Llevar una alimentación saludable es un compromiso para toda la vida que tiene efectos directos en la salud física y mental.

Por eso es tan importante hacerlo bien, poco a poco, de forma segura y que no se quede en algo puntual de un mes, razón por la cual debemos reprogramar nuestro cerebro, nuestros hábitos y nuestro paladar.

A continuación, te damos diez claves para transitar a una alimentación saludable:

1. ¿Cuál es tu motivo?

Pregúntate: “¿Por qué quiero cambiar mi alimentación? ¿Cuáles son los motivos por los que quiero cambiar la forma actual de alimentarme?”. Para estar más saludable, sentirse mejor, prevenir enfermedades, perder peso, por mi compromiso ético… Sean cuales sean tus objetivos, conócelos.

Es realmente importante que encuentres motivos suficientes para ti, porque serán clave para mantener viva la motivación a lo largo del tiempo.

2. Un buen plan de alimentación

Una vez tengas claros los motivos, es importante saber por dónde empezar y cómo llevarlo a cabo. Para ello es importante apoyarse en fuentes fiables, con criterio científico, de la mano de profesionales de la nutrición.

Incluso quizá tu empresa cuente con wellbeing corporativo e incluya herramientas en materia de nutrición. Si no, puedes ponerte en manos de profesionales o buscar información en libros especializados.

3. Es un proceso

Algunos cambios puedes hacerlos de la noche a la mañana, porque no tienen mayor implicación que decidir hacerlo. Pero en lo que a hábitos alimenticios se refiere, para tener éxito es clave tener unas expectativas realistas, entender que es un proceso que se va a construir paso a paso, armándose de paciencia y voluntad.

4. Sí al cambio, no a la prohibición

Para llevar una alimentación saludable no se trata de prohibir. Muchas personas lo hacen, y, por esta razón, acaban abandonando. El enfoque correcto sería ir sustituyendo aquellos alimentos poco saludables por otros que sí lo sean, y, si algún día quieres comer algo de forma puntual, no sentirse mal.

Se trata de probar formas nuevas de cocinar y reeducar el paladar. Un ejemplo sería cambiar la bollería industrial del desayuno por tortitas caseras de avena con chocolate negro.

5. Cocina saludable

Deshazte poco a poco de toda aquella comida que no te nutra ni aporte nada a tu organismo. Cambia los procesados, refinados y precocinados por alimentos frescos de diferentes colores y texturas. Llena tu cocina de verduras, hortalizas, hongos, frutas, legumbres, cereales, frutos secos, semillas, proteína animal de calidad, hierbas aromáticas y condimentos.

6. Prueba y experimenta

La clave para comer de forma saludable es cocinar tus platos y evitar precocinados, y, para eso, no hace falta pasarse horas en la cocina. Puedes empezar con cosas sencillas y gustosas para habituarte o practicar el Batch Cooking, que es cocinar una vez para toda la semana. Anímate a probar platos nuevos, cocinar los alimentos de formas distintas y enamórate de la comida saludable.

7. En comunidad, todo es mejor

Algunas personas podrán hacer el cambio de forma independiente, sin necesitar a nadie a su lado que le acompañe. Pero hacer este proceso con familiares o amigos puede ser un empujón vital, y hasta puede que se unan a tu objetivo de cambiar de hábitos alimenticios. Intercambiando opiniones, recetas y sensaciones os lo pasaréis mejor. Puedes tejer tu red con miembros que tengas cerca a diario o vía online.

8. Calma y paciencia

Si un día no lo has hecho todo lo bien que imaginabas, no te culpes o te castigues. Debes ser paciente contigo mismo/a, porque los cambios de hábitos son un proceso, y habrá días que se tuerzan. Tu voz interior no puede lanzarte mensajes negativos, porque acabarás por hacerte daño, te frustrarás y abandonarás. No seas tan rígido/a contigo mismo/a y háblate con respeto y cariño, como lo harías a un/a amigo/a.

9. Planifica

Planificar con antelación es primordial en este proceso. Para avanzar en esta transición alimenticia, planear la compra y las comidas es el secreto del éxito. De esta forma evitaremos esos momentos en los que tenemos apetito y que, si no tenemos nada saludable que comer, finalizarán con la compra de algún plato o tentempié nada favorable a tu propósito.

10. Escúchate

Conecta con tu cuerpo y observa los cambios que se producen con tu transición a una alimentación saludable. Identifica cómo te sientan los alimentos, analiza si cuando comes tienes hambre o, si en algunos momentos, lo haces para paliar un estado emocional.

Observa también si vas correctamente al baño, si tus digestiones son mejores, si descansas mejor… y disfruta de todos los aspectos positivos que tiene llevar una alimentación saludable y de sentirte mejor a nivel físico y mental.

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