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Redacción. La Policía Nacional realizó 1.377 reuniones en todo el territorio nacional el año pasado con el objetivo de evitar agresiones contra profesionales sanitarios, y se organizaron 85 jornadas de prevención de agresiones mediante técnicas de contención verbal y escucha activa.

Así se desprende del balance de actividad de la Policía Nacional para prevenir las agresiones a sanitarios en el ejercicio de su profesión, correspondiente al año 2018.

Según los datos estadísticos de las agresiones producidas, 2018 se cerró con un total de 298, siendo Andalucía la región con más casos, un total de 109. Todos estos sucesos ocasionaron 322 víctimas de las que el 54,96 % fueron mujeres, destacando que la Policía Nacional ha esclarecido el 100% de los hechos.

Los meses de julio y agosto fueron los que registraron más agresiones, y el martes fue el día de la semana más conflictivo, mientras que las franjas horarias con mayores incidencias fueron las que oscilan entre las diez de la mañana y las doce del mediodía y a las 17 horas.

Respecto a otras actividades delictivas, los hurtos despuntaron en los meses de enero y junio de 2018, siendo los sábados los días con mayor incidencia, en torno a las once de la mañana. Por su parte, los robos con fuerza sobresalieron en el mes de agosto. Los viernes fueron los días con más casos, sobre todo en torno a las 15 y a las 21 horas.

Interlocutor policial

La Policía Nacional cuenta con la figura del interlocutor policial nacional sanitario, que se encarga de coordinar, cooperar, desarrollar y ejecutar las actuaciones relacionadas con cualquier manifestación de violencia o intimidación a personal sanitario.

Además, son el punto de contacto permanente con los representantes de los centros médicos, colegios profesionales y autoridades territoriales competentes.

La figura del interlocutor policial nacional sanitario fue creada para poner freno a las agresiones a nivel nacional, garantizando una atención personalizada a los profesionales sanitarios que sufran violencia o amenazas.

Con el objetivo principal de disminuir los actos delictivos cometidos en centros médicos, el interlocutor mantiene continuas reuniones con el sector sanitario para establecer una comunicación más fluida y adoptar las medidas de seguridad para disminuir el riesgo. Además ofrece asesoramiento a los centros que lo soliciten para prevenir agresiones y formar a los propios sanitarios con medidas de autoprotección.

A nivel territorial, otros 60 agentes desarrollan la función en las principales ciudades de toda la geografía nacional.

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