Redacción. El trabajo a turnos deteriora la salud y reduce la esperanza de vida de quienes desarrollan su actividad profesional bajo esta modalidad laboral.
Así se ha puesto de relieve en la primera Jornada sobre el Impacto del Trabajo a Turnos, organizada días atrás por la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (APROCTA), el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), el Colegio de Oficiales de la Marina Mercante (COMME), la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) y el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB).
El doctor Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño, aseguró que el "trastorno por trabajo a turnos" es algo real, con evidencias científicas, que está definido oficialmente y podría ser considerado como una enfermedad profesional.
Aseguró que "el índice de morbilidad de un trabajador a turnos a los 50 años es el mismo que el de otro trabajador sin turnos de 65 años, por lo que su esperanza de vida es menor".
Añadió que estos trabajadores tienen un 65 % más de probabilidades de tener deterioro cognitivo, siete veces más posibilidades de padecer hipertensión arterial o cuatro veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria.
Asimismo, afirmó que las probabilidades de sufrir un ictus isquémico aumentan un 4 % por cada cinco años trabajando por turnos, y que esta modalidad laboral es también un factor de riesgo para padecer cáncer. En este sentido, las personas que trabajan a turnos tienen entre un 20 % y un 50 % más de probabilidades de tener un cáncer de mama, entre un 25 % y un 35 % más el de próstata y entre un 11 % y un 25 % más para el colorrectal.
La jornada, celebrada en la sede de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) e inaugurada por su directora, Montserrat Mestres, reunió a expertos, representantes institucionales y profesionales de sectores esenciales que comparten la característica del trabajo por turnos, como el transporte, la sanidad o la seguridad.
Fatiga y desincronización circadiana
Juan Francisco Díaz-Morales, catedrático de psicología diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, incidió en que la fatiga y la desincronización circadiana afectan a las disrupciones cognitivas, al sistema físico, al afectivo y a la calidad del rendimiento del servicio, siendo responsables de entre el 21 % y el 27 % de los accidentes laborales.
Además, la asincronía que supone el hecho de vivir desalineados del ritmo biológico hace que nos acostumbremos a determinados síntomas, como la somnolencia, lo que puede generar una falsa sensación de autoconfianza que pueda llevarnos a cometer errores.
El deterioro cognitivo de la fatiga es equivalente al del alcohol
Por su parte, Ángel González, subdirector del departamento Técnico de Sepla, subrayó puso de relieve que la fatiga que supone estar 17 horas despierto provoca un deterioro cognitivo que afecta al rendimiento de una forma equivalente a lo que supondría tener un nivel del 0,05 % de alcohol en sangre.
Para González, "gestionar el riesgo de fatiga es un factor esencial para la seguridad que implica el compromiso y la responsabilidad de los reguladores, las compañías y los profesionales. Y es fundamental que exista una cultura de seguridad positiva que garantice que los pilotos podemos reportar nuestra fatiga sin miedo a represalias, porque esos reportes son una información de gran valor para las compañías".
"Sin embargo, una encuesta de Baines Simmons realizada en 2023 afirma que solo un 8,5 % de los pilotos españoles confía en el sistema de reporte de su aerolínea", advirtió el experto del Sepla.
Protección de los trabajadores a turnos
Todos los ponentes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia modelos de organización del trabajo que reduzcan los efectos negativos de la turnicidad, así como en reforzar la prevención de riesgos laborales y la investigación en este ámbito.
El encuentro concluyó con un llamamiento a fortalecer la colaboración entre administraciones públicas, empresas y organizaciones profesionales para desarrollar soluciones eficaces que garanticen la seguridad, la salud y el bienestar de los trabajadores a turnos.