Redacción. Sweanty, startup tecnológica fundada en Barcelona como spinoff del CSIC, ha desarrollado una solución que permite medir de forma no invasiva la pérdida de líquidos y electrolitos durante la jornada laboral para estimar el riesgo individual asociado al calor y generar pautas de hidratación personalizadas.
Esta tecnología, que utiliza un sensor de sudor patentado por el CSIC, cuenta con marcado CE y ha sido validada clínicamente en el Hospital Sant Joan de Déu, permite complementar las medidas preventivas tradicionales con información objetiva y trazable obtenida durante la actividad real de cada trabajador.
"El objetivo no es sustituir las medidas preventivas habituales, sino ir al siguiente nivel de prevención y medir de forma individualizada, proporcionar al trabajador medidas personalizadas de hidratación -agua y sales minerales- y aportar información valiosa al departamento de PRL que ayude a las empresas a tomar decisiones más eficaces y adaptadas a cada uno", explica Joan Molins, head of growth de Sweanty.
Medición, análisis y formación
La implementación de Sweanty se organiza en distintas fases para adaptarse a la operativa habitual de cada empresa. En primer lugar, se define una ventana de medición, normalmente de hasta dos semanas, en la que se seleccionan jornadas representativas de exposición al calor teniendo en cuenta las tareas, las condiciones ambientales y la actividad real de los trabajadores.
Durante la toma de datos, los trabajadores utilizan SweaTrackers durante una jornada laboral, dispositivos que permiten medir la pérdida real de líquidos y electrolitos de forma no invasiva.
Antes de la medición, el equipo de Sweanty forma a los responsables designados por la empresa para garantizar la correcta colocación de los dispositivos y una recogida adecuada de la información.
Posteriormente, los datos se procesan mediante el software de Sweanty para estimar el riesgo individual por calor y traducirlo en recomendaciones prácticas. Cada trabajador recibe un informe individual con sus resultados personales, incluyendo su tasa de sudoración, la pérdida de sodio y un plan de hidratación personalizado, que consiste en una recomendación sencilla del líquido/hora y sales minerales/hora a ingerir durante los próximos tres meses.
En paralelo, la empresa recibe un informe técnico agregado que permite evaluar el riesgo térmico por áreas, puestos o colectivos, siempre desde una lógica preventiva y de toma de decisiones basada en datos.
El proceso se completa con una sesión formativa dirigida a trabajadores y responsables, orientada a facilitar la interpretación de los resultados, la aplicación de las pautas de hidratación y la identificación temprana de síntomas de deshidratación o estrés térmico. De este modo, la solución no se limita a medir, sino que convierte la información fisiológica en acciones preventivas comprensibles y aplicables durante la jornada laboral.
Prueba piloto en el Maresme
Sweanty desarrolló el verano pasado, con la empresa Semillas Fitó, un piloto en sus invernaderos del Maresme con 20 trabajadores expuestos a altas temperaturas. El proyecto permitió analizar la pérdida de líquidos y electrolitos durante la jornada y traducir esos datos en pautas personalizadas de hidratación.
Tras la implementación de la solución, el 78 % de la plantilla reportó una mejora o desaparición de síntomas asociados al calor, como mareos y dolor de cabeza. Además, un 83 % afirmó finalizar la jornada con más energía, bienestar y mejor recuperación.
La experiencia también registró una elevada aceptación por parte de los trabajadores y aportó a la empresa información objetiva para reforzar la gestión preventiva del riesgo térmico.