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Redacción. Mapfre ha invertido 35 millones de euros en el primer bono verde estructurado que utiliza tecnología blockchain para la negociación de sus términos y condiciones, emitido por el Grupo BBVA.

Se trata de una colocación privada, a un plazo de seis años, y cuya rentabilidad está ligada a la evolución del tipo swap del euro a cinco años.

Los bonos estructurados son activos negociables con un vencimiento determinado y una rentabilidad ligada al comportamiento de un tipo de interés, acción, índice o tipo de cambio diseñado según las necesidades de rentabilidad, plazos y riesgos del inversor, en este caso, Mapfre.

Lo que convierte a esta operación en pionera es su doble carácter sostenible y tecnológico. Por un lado, los fondos son destinados a financiar proyectos verdes de BBVA bajo el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

De este modo, el bono ha sido calificado como verde conforme a la Second Party Opinion emitida por DNV GL, entidad de certificación líder a nivel mundial.

Por otra parte, la negociación de los términos de la emisión del bono se ha realizado a través de una plataforma de blockchain desarrollada internamente en BBVA.

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