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Redacción. La industria farmacéutica es uno de los sectores que más estables se han mantenido frente a la crisis derivada del covid-19.

Así lo destacan desde la consultora de Recursos Humanos Hays, señalando que, después de un 2019 positivo, con crecimientos de facturación tanto en retail farmacéutico como en el hospitalario, las compañías farmacéuticas han mantenido las expectativas optimistas para 2020.

La Guía Salarial de Hays, publicada antes de la pandemia, ya destacaba la tendencia positiva del sector farmacéutico con crecimiento de empleo. Nueve meses después, las grandes farmacéuticas han sabido protegerse del impacto de la crisis sanitaria gracias a la diversificación.

“No se detectan grandes cambios en las políticas de contratación. Se está buscando lo mismo que hace unos meses, pero en menor proporción, como perfiles comerciales, de investigación y de marketing para cubrir las necesidades habituales”, explica Sergio Hinchado, business manager del área de Life Science de Hays España.

En pleno proceso de transformación tecnológica, la industria farmacéutica se halla en busca activa de perfiles más estratégicos, innovadores y de alto valor añadido. Hinchado asegura que “se necesitan estos perfiles para anticipar el futuro, pero son complicados de encontrar porque no hay muchos profesionales formados específicamente para ello”.

En este sentido, Hinchado pone de relieve que empieza a notarse la demanda de profesionales especializados, como los de business intelligence, “con el objetivo de que puedan analizar datos y generar nuevas estrategias para la industria, que no es de las más avanzadas en este campo”.

Las ayudas de la Unión Europea tendrán también un impacto positivo en el sector, sobre todo en el área de I+D, ya que “los laboratorios aumentarán su inversión en investigación básica y contratarán más perfiles”, apunta el representante de Hays, aunque que advierte de que “se producirán importantes recortes de plantillas a corto y medio plazo tanto en las plantas de producción como en las áreas comerciales”.

En el primer caso, “la automatización del proceso significará que en unos cinco años tengamos la mitad de empleados en las plantas de producción”, mientras que la pandemia y la digitalización precipitarán, así mismo, la reducción de perfiles comerciales.

“Ha cambiado la forma en la que se comercializan los productos farmacéuticos: el visitador médico, que actúa principalmente de forma presencial, cambiará, y se va a redefinir el rol con los médicos y las administraciones públicas”, concluye Hinchado.

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