Un 59 % de las personas que utilizan videoconferencias a causa del covid-19 las usarán igual o más cuando acabe la pandemia

Redacción. La pandemia de covid-19 ha forzado un cambio radical en los comportamientos de consumidores y empresas. A medida que las industrias se adaptaban a la necesidad del distanciamiento social, despegaban o se aceleraban nuevos modelos de negocio.

La clave ahora es averiguar cuáles de estos cambios perdurarán más allá de la pandemia, remodelando permanentemente las empresas y las industrias. ¿Un gran número de empleados decidirá trabajar desde casa en el futuro, reduciendo la necesidad de espacio de oficina comercial? ¿Los viajes de negocios disminuirán drásticamente ahora que los ejecutivos se dan cuenta de que muchas reuniones virtuales suelen ser igualmente efectivas? ¿El aumento del comercio electrónico amenazará a las tiendas minoristas?

Bain & Company ha utilizado su modelo Elements of value para analizar con detalle si dos de las principales tendencias impulsadas por el covid-19 permanecerán o no tras la pandemia: videoconferencias y la comida a domicilio.

En relación con las videoconferencias, el análisis de Bain & Company muestra que la adopción acelerada de esta tecnología ha llegado a un punto de inflexión, y que es probable que el aumento de su uso durante la pandemia se transforme en un cambio permanente, lo que en última instancia reducirá la demanda de oficinas comerciales.

Según la encuesta Global Consumer Watch, de Bain, el 48 % de los usuarios de videoconferencias globales pasan más tiempo en videollamadas profesionales que antes de la pandemia, y el 59 % de ellos planea mantener o dedicar más tiempo a este tipo de reuniones una vez acabe la pandemia.

La cantidad de minutos en reuniones de videoconferencia de Zoom se ha disparado hasta alcanzar los 3 millones de millones (3.000.000.000.000) en 2020, frente a los 6.000 millones registrados en 2016.

El catalizador clave de ese aumento fue el confinamiento por la pandemia combinado con la mejora de la seguridad y la calidad de estos servicios; y es probable que la adopción continúe creciendo a medida que mejora la tecnología y aumenta la propensión a trabajar desde casa.

Hoy por hoy, el 56 % de los trabajadores estadounidenses dice que está dispuesto a seguir trabajando desde casa una vez que desaparezca el covid-19.

Bain & Company pronostica que el porcentaje de empresas que utilizan comunicaciones en la nube crecerá del 20 % registrado antes de la crisis del coronavirus hasta alcanzar entre un 50 % y un 60 % hacia 2030.

Reducción del espacio de oficina

Por otra parte, los precios de los bienes raíces comerciales y las tasas de desocupación serán otro indicador importante a seguir, ya que podrían indicar un cambio fundamental hacia el trabajo desde casa.

Una encuesta de Moody's Analytics muestra que el 35 % de las empresas planea reducir el espacio de oficinas en el futuro y ninguna planea un aumento. De manera similar, las tasas de desocupación de edificios comerciales podrían aumentar hasta un 19,8% hacia 2023, superando las tasas de desocupación más altas registradas durante las recesiones en los últimos 30 años.

Delivery

En relación con la comida a domicilio, las restricciones relacionadas con el covid-19 provocaron un aumento a corto plazo en la adopción de los servicios de entrega de comida por parte de los consumidores, y es probable que la demanda de recibir platos ya elaborados en casa siga creciendo.

La investigación realizada por el grupo Global Consumer Watch de Bain muestra que el 57 % de los consumidores espera comer con menos frecuencia en restaurantes y bares que antes del covid-19.

Otro de los motivos del aumento del uso de estas plataformas de entrega durante la pandemia fue que los consumidores tuvieron acceso a restaurantes que no servían a domicilio previamente o a selecciones de alimentos saludables.

Los restaurantes también están interesados en la oportunidad de escalar sus negocios, ofrecer un servicio nuevo e innovador y mejorar sus ingresos, pero el coste del servicio sigue siendo alto en relación con el valor recibido para la mayoría de los segmentos y los bajos márgenes de beneficio.

Como resultado, la comida a domicilio aún no ha alcanzado el punto de inflexión para su rápida adopción por parte de consumidores y proveedores y permanece lejos del punto más alto de penetración.

Cuando termine la pandemia, el uso de plataformas de entrega de alimentos disminuirá desde los máximos de la era covid-19, pero se mantendrá por encima de los niveles prepandemia.

Los datos del Global Consumer Watch de Bain & Company muestran que el 62 % de los consumidores esperan mantener o aumentar el uso de las plataformas de entrega de comida a domicilio después del covid-19.

Las barreras al crecimiento de estas plataformas podrían incluir cambios en la política fiscal sobre el trato de los empleados o conductores y la preferencia del consumidor por comer en restaurantes una vez que la pandemia haya terminado.

Por otra parte, los sistemas de transporte alternativos, como los vehículos autónomos o los drones, y la disminución de los costes podrían acelerarlo.

Según André Carvalho, socio de Bain & Company, “no hay ninguna duda de que las plataformas de entrega de comida a domicilio seguirán creciendo en el período poscovid-19 como ya lo estaban haciendo antes de la pandemia; pero esto no significa que el sector de hostelería y el consumo fuera de casa no vuelva a niveles anteriores”.

“En mercados como España, más que en otros países, donde salir a tomar o comer fuera es un elemento crítico cultural y de socialización, los bares y restaurantes seguirán jugando un rol fundamental en la economía y sociedad. Sin embargo, anticipamos que habrá un aumento de la sofisticación de la oferta, lo que implica mayor nivel de competencia, concentración y profesionalización de la hostelería”, añade Carvalho.

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