Imagen de una oficina

Redacción. Septiembre marca el regreso a la actividad laboral tras las vacaciones de verano y, con él, resurgen las reflexiones sobre cómo organizar los modelos de trabajo en las organizaciones. Este retorno a la rutina vuelve a situar en primera línea el debate sobre la mejor forma de equilibrar las necesidades de empresas y profesionales.

En los últimos años, el teletrabajo se ha consolidado como una modalidad que otorga flexibilidad y facilita la conciliación, permitiendo aprovechar mejor el tiempo y reducir desplazamientos. No obstante, su extensión sostenida también plantea dudas acerca de sus efectos a largo plazo en aspectos como la cohesión de los equipos, la capacidad de innovación o la salud de los trabajadores.

Según el estudio Evolving Workplaces. El espacio de trabajo como motor de crecimiento, elaborado por Grupo ISS, seis de cada diez trabajadores encuestados en España consideran importante acudir a la oficina. La presencialidad, de acuerdo con el informe, continúa siendo clave para reforzar vínculos profesionales, favorecer la colaboración y mantener la motivación, especialmente en esta etapa de reencuentro y reconexión tras las vacaciones.

En paralelo, el informe refleja que entre las principales preocupaciones vinculadas al teletrabajo se encuentra la reducción de las relaciones interpersonales. Un 43% de los profesionales cree que esta modalidad debilita las redes de contacto, mientras que un 24 % advierte de un posible efecto negativo en la salud física y mental, derivado del sedentarismo, el aislamiento y la dificultad para desconectar.

El estudio de ISS, que recoge la opinión de casi 11.000 profesionales de 12 sectores y 15 países, incluido España, analiza en detalle la transformación de los modelos laborales y el papel de los entornos físicos en el futuro del trabajo. Los datos muestran que, pese a las ventajas del trabajo remoto, la oficina continúa ocupando un lugar central en el desarrollo personal y profesional. En concreto, el 99 % de los encuestados reconoce los beneficios de los entornos de oficina, tanto en el plano nacional como en el internacional.

La interacción presencial, según el documento, fomenta la creatividad, facilita la innovación y fortalece los vínculos sociales, contribuyendo a generar un mayor sentimiento de pertenencia en las organizaciones.

Finalmente, el informe subraya la importancia de los entornos laborales como impulsores del bienestar. La existencia de instalaciones ergonómicas, que favorezcan al mismo tiempo la concentración y el confort, permite reducir riesgos derivados de la falta de movimiento y mitigar el impacto en la salud mental de los trabajadores.

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