Redacción. ChatGPT, lanzado hace poco más de dos años, se ha convertido en una herramienta habitual en el trabajo. El estudio ChatGPT usage and adoption patterns at work, elaborado por OpenAI con datos propios y fuentes académicas, indica que más de una cuarta parte de los trabajadores estadounidenses lo emplea en su actividad profesional. Entre quienes cuentan con estudios de posgrado, el porcentaje alcanza el 45 %.
El crecimiento ha sido notable. Tras alcanzar los 100 millones de usuarios activos semanales pocos meses después de su lanzamiento, la plataforma suma hoy más de 700 millones de usuarios semanales, situándose entre los sitios web más visitados del mundo. La adopción se ha trasladado al entorno laboral, especialmente entre los empleados más jóvenes. De hecho, quienes tienen entre 18 y 29 años son más del doble de propensos a utilizarlo que los mayores de 50.
El informe subraya que el uso de la inteligencia artificial en el trabajo ha pasado de minoritario a generalizado en apenas dos años. Según la Universidad de Stanford, el 43 % de los trabajadores del conocimiento en EEUU ya utiliza herramientas de este tipo, frente a menos de uno de cada diez en 2022. Pew Research calcula que un 28 % de los adultos empleados recurre a ChatGPT en su labor diaria, cuando en 2023 eran solo un 8 %.
El uso también se ha intensificado. Más de la mitad de los trabajadores que emplean inteligencia artificial lo hace cuatro o más días por semana y el uso diario se ha duplicado en el último año. Los beneficios son evidentes: un estudio del Banco de la Reserva Federal de San Luis señala que más de la mitad de los usuarios ahorra tres o más horas semanales, mientras que la Universidad de Harvard concluye que los empleados que utilizan estas herramientas producen un 40 % más de trabajo de calidad. Otros experimentos reflejan reducciones del 31 % en el tiempo dedicado a emails semanales y más dedicación de los desarrolladores a programación y exploración, con menos carga de gestión.
Diferencias por sectores y educación
La adopción varía según la industria. La tecnología de la información y los servicios profesionales, científicos y técnicos lideran el uso, seguidos de las finanzas y los seguros. La manufactura también muestra avances vinculados a la transformación digital. En cambio, sectores como comercio minorista, construcción, transporte, comercio mayorista y agricultura presentan niveles mucho más bajos. La sanidad, pese a ser intensiva en datos, muestra una implantación más lenta debido a la normativa de privacidad, aunque se registran progresos en documentación clínica y procesos administrativos.
La educación es otro factor determinante: el 45 % de los empleados con estudios de posgrado afirma utilizar ChatGPT en el trabajo, frente al 38 % con titulación universitaria y el 17 % con estudios secundarios.
Principales usos
En los primeros 90 días, las aplicaciones más frecuentes son redacción, investigación, programación y análisis. Los equipos técnicos, como ingeniería o TI, lo emplean para programar, documentar y resolver problemas. Los departamentos de marketing, comunicación, ventas y atención al cliente lo usan para elaborar mensajes comerciales, investigar o redactar respuestas alineadas con la marca. Incluso áreas como recursos humanos, finanzas, operaciones, gestión de proyectos y legal lo emplean para escribir y analizar información. Los equipos de diseño destacan por recurrir a la generación de medios visuales en mayor medida que otras funciones.
Una adopción de abajo arriba
A diferencia de otros programas corporativos, ChatGPT se incorporó desde abajo, cuando empleados y pequeños equipos empezaron a utilizarlo por iniciativa propia antes de que las empresas lo adquirieran formalmente. Este patrón lo ha convertido en una de las tecnologías de adopción más rápida en el entorno corporativo.
Hoy, con funciones avanzadas como agentes autónomos, soporte en programación y herramientas de ayuda a la decisión, comienza a consolidarse como una plataforma transversal de trabajo. Se emplea en la estrategia empresarial, en el diseño y depuración de sistemas o en la atención al cliente, convirtiéndose en una capa compartida para la toma de decisiones y la gestión de procesos.