Candado de inteligencia artificial

Redacción. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en las pymes reduce la brecha tecnológica con las grandes corporaciones, pero multiplica su exposición a los ciberataques. Así lo advierte Check Point Software Technologies con motivo del Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, que se celebra el próximo 27 de junio.

A diferencia de ciclos tecnológicos anteriores, como Internet o la nube, la adopción de la IA sigue un patrón inverso. Según el Foro Económico Mundial (WEF), hay 400 millones de pymes en el mundo, que representan el 90 % de las empresas globales y generan el 70 % del empleo. Un estudio del JPMorgan Chase Institute revela que las más recientes alcanzaron una tasa de adopción del 10 % en apenas seis meses, frente a los más de seis años que tardaron las de 2019. La Oficina de Defensa de la Administración de Pequeñas Empresas de Estados Unidos (SBA) indica que la ventaja competitiva de las grandes corporaciones en IA prácticamente desapareció a finales de 2025.

"El peligro real no es usar la IA, sino meterla en el negocio tan rápido que nadie controle qué pasa con la información. Las empresas medianas corren el mayor peligro: tienen una facturación atractiva para los cibercriminales, pero la mayoría sigue operando con un equipo técnico muy reducido dedicado a proteger sus sistemas", afirma Eusebio Nieva, director técnico de Check Point Software para España y Portugal.

Amenazas cotidianas

Los riesgos ya no provienen únicamente de vectores tradicionales: el volcado de datos de clientes en chatbots públicos o las transferencias financieras inducidas por mensajes falsosdeepfakes que suplantan a directivos en Teams o Slack— son ya amenazas cotidianas.

La IA no ha inventado estas prácticas, pero las hace más rápidas, baratas y escalables. El último informe de brechas de seguridad de Verizon confirma que las pequeñas empresas absorben una parte desproporcionada de los ataques globales y que su tasa de ransomware supera la de las multinacionales.

La ventana de reacción se ha reducido drásticamente: el tiempo entre la publicación de una vulnerabilidad y el desarrollo de un exploit activo ha pasado de años a pocas horas. Check Point cita modelos como Claude Mythos Preview, de Anthropic, para ilustrar la velocidad con la que la IA puede detectar y explotar fallos de software; aunque hoy estas herramientas se limitan a un uso defensivo, la compañía advierte de que sus capacidades terminarán al alcance de los atacantes, eliminando cualquier margen para el parcheo reactivo. Se prevé que el tiempo de explotación caiga por debajo de una hora para finales de 2026.

Ante este escenario, Check Point recomienda cuatro acciones: auditar las herramientas de IA en uso, restringir los datos expuestos en plataformas públicas, someter a los asistentes automatizados al mismo escrutinio que a un empleado con acceso sensible, y exigir a los proveedores externos claridad sobre cómo protegen sus flujos con IA.



Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.