Redacción. Un estudio de WatchGuard Technologies advierte de que el comportamiento de los empleados genera un riesgo de ciberseguridad significativo y, con frecuencia, invisible para las pequeñas y medianas empresas.
En concreto, el informe sobre higiene en ciberseguridad 2026 de WatchGuard Technologies apunta que el 64 % de los trabajadores reconoce utilizar herramientas de inteligencia artificial (IA) no autorizadas en su trabajo, lo que agrava el fenómeno conocido como shadow AI o IA en la sombra, sobre el que la mayoría de las organizaciones carece de visibilidad suficiente.
A esto se suman hábitos laborales que amplían el riesgo: el 76 % de los empleados reutiliza contraseñas, el 70 % utiliza redes wifi públicas para trabajar y el 50 % accede a recursos corporativos sin protección VPN, prácticas que exponen a las organizaciones al robo de credenciales, la interceptación de datos y el acceso no autorizado.
Una brecha de visibilidad que las empresas no controlan
"Las organizaciones están invirtiendo en herramientas de seguridad, pero muchas siguen sin tener visibilidad sobre cómo trabajan realmente sus empleados", explica Marc Laliberte, director de operaciones de seguridad de WatchGuard. "Los comportamientos cotidianos, desde el uso de la IA hasta las prácticas relacionadas con las contraseñas, generan riesgos para los que los controles tradicionales no están diseñados".
Según el informe, menos del 30 % de los encuestados cree que su organización mantiene un inventario preciso del software utilizado, y casi el 40 % afirma que su empresa carece de visibilidad completa sobre las aplicaciones que emplean sus trabajadores. Esta falta de gobernanza, sin directrices claras sobre herramientas autorizadas ni sobre qué información puede salir de la empresa, crea un punto ciego para los equipos de TI.
Otros comportamientos generalizados debilitan igualmente los protocolos de seguridad. El 30 % de los encuestados comparte sus contraseñas con otras personas, y el 55 % utiliza los dispositivos de trabajo para actividades personales, lo que incrementa el riesgo de malware, phishing y acceso a sitios que podrían eludir los controles de seguridad de la organización.
Seis medidas para reducir el riesgo
Para Laliberte, estos resultados reflejan un cambio más amplio en el riesgo de ciberseguridad. "A medida que las organizaciones adoptan nuevas tecnologías y facilitan el trabajo distribuido, gestionar el comportamiento humano se está convirtiendo en un requisito fundamental", señala. Para los proveedores de servicios gestionados (MSP) —añade—, esto supone "una oportunidad de ir más allá de la tecnología e incorporar la visibilidad del riesgo de usuario, la gobernanza de políticas y la concienciación continua en seguridad".
WatchGuard recomienda seis medidas para reducir la exposición: exigir gestores de contraseñas y autenticación multifactor (MFA), identificar tecnologías no autorizadas, establecer políticas claras de uso de la IA, extender la protección más allá de la oficina mediante VPN y enfoques zero trust, implantar formación continua en seguridad y supervisar métricas de riesgo humano junto con indicadores técnicos.
El estudio se basa en una encuesta online a 684 empleados de pymes y medianas empresas, de entre 50 y 500 trabajadores, en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Australia, México y Brasil, realizada en abril de 2026. Todos los porcentajes reflejan comportamientos declarados por los propios empleados.