Redacción. El 23 % de los empleados afirma estar considerando seriamente cambiar de empresa por la falta de tecnología actualizada en su lugar de trabajo.
Así se desprende de un estudio global impulsado por Logitech, en colaboración con Workplace Intelligence, que eleva al 30 % la proporción de trabajadores que abandonaría su empresa en el caso de personas pertenecientes a la generación Z.
El informe, elaborado a partir de encuestas realizadas a 600 responsables de recursos humanos y 1.350 empleados, pone de relieve una brecha cada vez mayor entre la percepción de los directivos y los equipos de gestión, y la experiencia real de los trabajadores. Por ejemplo, mientras que el 68 % de los responsables de recursos humanos considera que sus equipos son más productivos en la oficina, solo el 38 % de los empleados comparte esa visión.
Barreras que afectan a la experiencia de los empleados
El estudio identifica dos grandes barreras que están deteriorando la experiencia de los empleados en las oficinas. La primera, la tecnología. El 63 % de los trabajadores asegura sufrir problemas técnicos cuando acude presencialmente a la oficina, desde dificultades de conexión hasta equipos obsoletos o sistemas de videoconferencia poco fiables.
En esta línea, más de la mitad de los responsables de recursos humanos reconoce que sus empleados pierden al menos una hora de productividad diaria, de media, debido a incidencias tecnológicas.
La segunda gran fricción es el tiempo perdido en instalarse cada día. Los empleados tardan una media de 25 minutos en encontrar un puesto disponible y configurar su espacio de trabajo. En algunos casos, dependiendo de las características de cada oficina, el proceso supera los 40 minutos. Para quienes acuden tres días por semana, esto puede suponer casi dos semanas laborales completas perdidas al año.
Repensar la oficina
Una de las principales conclusiones que aporta el informe es que el futuro del trabajo no pasa por obligar a los empleados a regresar a las oficinas, sino por crear entornos en los que realmente quieran estar.
Tecnología actualizada, espacios diseñados para adaptarse a diferentes formas de trabajo y procesos de instalación más ágiles son, según el informe, los factores determinantes que conseguirán que la oficina deje de ser una fuente de frustración y vuelva a convertirse en el espacio de colaboración y productividad por excelencia.