El mal uso de la inteligencia artificial es una de las mayores amenazas para las empresas

Redacción. Pese a que la inteligencia artificial (IA) está transformando los entornos corporativos, agilizando procesos y automatizando tareas, una implementación de esta tecnología sin los controles adecuados representa un riesgo creciente para las empresas, según advierte Check Point Software, proveedor global de soluciones de ciberseguridad.

El Security Report Iberia 2025 de Check Point Software destaca que hasta un 99 % de las empresas ya utilizan herramientas basadas en inteligencia artificial, y un 90 % está priorizando inversiones en IA generativa para reforzar su ciberseguridad.

No obstante, los ciberdelincuentes también están aprovechando estas tecnologías para lanzar ataques masivos, altamente personalizados y difíciles de detectar. Correos de phishing automatizados y malware adaptable son solo algunas de las amenazas que la IA ha potenciado en 2025.

Riesgos internos

Pero los riesgos no solo vienen del exterior. El uso inadecuado de estas herramientas de IA dentro de las organizaciones puede derivar en fugas de información confidencial, errores operativos, pérdidas reputacionales y consecuencias legales de gran calado.

Entre los riesgos más comunes detectados por Check Point Software figura la fuga de datos confidenciales, ya que los empleados introducen información corporativa sensible en herramientas como ChatGPT, incluyendo contratos, estrategias de negocio o código fuente, exponiendo así datos a modelos públicos sin las garantías adecuadas.

Otro riesgo es el uso de cuentas personales y versiones gratuitas de aplicaciones por parte de los empleados. Al no disponer de suscripciones corporativas, muchos trabajadores recurren a cuentas propias o versiones abiertas que carecen de políticas de trazabilidad y seguridad, comprometiendo la confidencialidad.

La automatización sin supervisión también es señalada por Check Point Software como un riesgo, ya que la generación de informes, decisiones o comunicaciones sin revisar los resultados generados por IA puede conllevar errores graves, sesgos o divulgación de datos sensibles.

La creación de prompts inseguros también representa un riesgo para las organizaciones. Los usuarios, bajo una falsa sensación de privacidad, incluyen nombres, claves o rutas internas en sus consultas a modelos públicos, exponiendo información corporativa crítica.

Asimismo, el almacenamiento y procesamiento de datos corporativos por parte de plataformas como Copilot o Gemini, sin versiones empresariales adecuadas, podría considerarse una externalización sin control.

Además, el crecimiento del fenómeno conocido como Shadow IT -uso de tecnologías sin aprobación del departamento de seguridad o del data protection officer (DPO)- agrava el problema, al dificultar la supervisión y el cumplimiento normativo.

Otro riesgo importante es el entrenamiento inadecuado de modelos con información sensible sin el aislamiento adecuado, lo que puede provocar que los sistemas de IA revelen datos a través de prompts específicos.

Los cibercriminales ya están explotando técnicas como la prompt injection para extraer información confidencial, saltándose restricciones de seguridad en los modelos.

Por otra parte, el uso indebido de la IA puede derivar en fugas de propiedad intelectual, reutilización no autorizada por terceros y graves incumplimientos legales y éticos, especialmente si se utilizan datos de clientes sin consentimiento, violando normativas como el RGPD, DORA o NIS2.

Sanciones económicas y penales

Por último, Check Point Software advierte de que las empresas que no protejan adecuadamente la información pueden enfrentarse a sanciones millonarias.

En casos de negligencia o falta de auditoría interna sobre el uso de IA, las compañías pueden ser responsables frente a clientes, accionistas o autoridades regulatorias.

Además, si un empleado utiliza la IA con fines maliciosos y no existían controles activos, la empresa incluso podría enfrentar consecuencias penales.

"La IA debe utilizarse de forma segura y controlada. No basta con implementar estas herramientas; es imprescindible auditar su uso, controlar su entrenamiento y garantizar que no se conviertan en una puerta abierta a amenazas internas o externas", afirma Rafael López, ingeniero de seguridad en Check Point Software.

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