Operarios trabajando con inteligencia artificial

Redacción. El 82 % de los empleados dedica una parte significativa de su jornada a mover información entre herramientas, coordinar equipos y reconciliar datos que sus sistemas deberían gestionar de forma automática. Además, un 20 % llega a perder más de siete horas semanales en integraciones manuales.

Así lo recoge el informe The Copy-Paste Economy: Why Task-Oriented AI is Failing the Enterprise, publicado por Workday a partir de una encuesta global realizada por The Harris Poll a 6.100 profesionales de finanzas, recursos humanos, tecnología y operaciones en organizaciones de más de 500 empleados y con una facturación superior a 100 millones de dólares. La muestra abarca tres grandes regiones: EMEA (3.750 encuestados), Asia-Pacífico (1.250) y Norteamérica (1.100).

La paradoja que retrata el estudio es nítida: los trabajadores confían en la IA y la incorporan a su rutina, pero las empresas la han desplegado en los márgenes del negocio, no en su núcleo. El resultado es lo que Workday denomina la "economía del copiar y pegar": los empleados asumen tareas que la inteligencia artificial (IA) debería resolver, y el 83 % siente que trabaja mucho pero avanza poco.

La IA se usa donde menos importa

Solo el 27 % de las organizaciones ha integrado la IA en sus sistemas y flujos de trabajo centrales. El resto la emplea para tareas puntuales, lo que multiplica la fricción en lugar de eliminarla.

El 77 % de los encuestados tiene que reconciliar datos contradictorios entre distintas herramientas, y el 70 % reintroduce manualmente la misma información en diferentes sistemas. El 68 % señala que la falta de información clara ha retrasado decisiones clave, y cuatro de cada diez trabajan directamente al margen de los sistemas principales cuando estos no responden.

El patrón se repite en todos los sectores y perfiles analizados: la IA orientada a tareas aisladas no elimina la fricción operativa, la desplaza. Los empleados siguen actuando como puente entre sistemas que no se comunican, con una carga de trabajo invisible que ninguna herramienta periférica puede resolver.

Asimismo, el 83 % reconoce que la IA ha mejorado su experiencia, pero ese impacto se diluye cuando opera desconectada de los procesos centrales del negocio.

Integrar la IA en el núcleo del negocio, única vía con resultados

El informe también cuantifica el salto entre una implantación periférica y una integración real. En las organizaciones donde la IA está embebida en los sistemas que ya gestionan nóminas, cierres financieros o gestión del talento, el 60 % de los empleados reporta un ahorro de tiempo superior al 25 % de su jornada.

Por el contrario, en las empresas en las que la IA opera en la periferia, el porcentaje de trabajadores que asegura ahorrar tiempo cae al 36 %. La confianza actúa como acelerador: el 87 % de los encuestados afirma que su confianza en la IA crece cuando confía en el sistema que la sustenta.

Por último, los profesionales señalan las áreas donde esperan mayor impacto: monitorización de métricas (47 %), soporte en la incorporación de empleados (44 %), previsión y presupuesto (40 %), gestión de aprobaciones (38 %) y cierre financiero (37 %). Estas prioridades apuntan a una demanda concreta: a medida que crece la inversión en IA, la pregunta que se impone no es cuánta tecnología se adopta, sino en qué parte de la organización se integra.

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